El petróleo bajó 4.48% a 32.81 el barril ayer en NY

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 El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró ayer con una caída del 4,48 %, hasta los 32,81 dólares el barril, motivada por las renovadas tensiones entre Estados Unidos y China a causa de la pandemia del coronavirus, las protestas en Hong Kong y las posibles repercusiones comerciales.

Al final de las operaciones en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex) los contratos de futuros del WTI para entrega en julio restaron 1,54 dólares respecto a la sesión previa del martes, cuando el Texas avanzó un 3,3 %.

Los precios del petróleo bajaron en un contexto de preocupación en el mercado por las renovadas tensiones comerciales entre el gigante asiático y Washington por los conflictos en Hong Kong y tras las declaraciones del presidente Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió hoy de la posible imposición de sanciones a China por la ley de seguridad ciudadana de Hong Kong, que busca perseguir con delitos de sedición a las personas críticas con el gobierno de Pekín.

Además, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, manifestó que las injerencias de China en Hong Kong podrían provocar que este territorio ya no pueda ser considerado autónomo de China, una situación que obligaría a replantear las relaciones comerciales entre Estados Unidos y la antigua colonia británica.“Ninguna persona razonable puede afirmar hoy que Hong Kong mantiene un alto grado de autonomía de China teniendo en cuenta los hechos”, dijo.

Esta coyuntura se ha mezclado con la falta de confianza entre analistas e inversores con respecto al compromiso de Rusia de profundizar en los recortes de su producción tal y como había prometido en conjunto con otros países miembros de la OPEP, especialmente tras mostrarse más favorable a relajar esos ajustes en los últimos días. Según el Kremlin, el presidente ruso Vladimir Putin y el príncipe saudí Mohammed bin Salman acordaron a través de una llamada telefónica una mayor coordinación con respecto a los ajustes de producción, lo que ha sido interpretado por los analistas como un gesto “contradictorio” que levanta dudas sobre el papel que desempeñará Rusia en la próxima reunión de la OPEP y sus socios (OPEP+), prevista para el próximo 13 de junio.