Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, afirmaron este domingo haber atacado a “tropas enemigas sauditas” y su equipamiento en la ciudad costera de Mokha, sobre el mar Rojo, después de que residentes locales reportaran haber escuchado explosiones. El ataque llegó apenas horas después de que el grupo reivindicara otra operación contra una refinería de Aramco en territorio saudita, en lo que constituye un doble golpe contra el reino en un mismo día.
El vocero militar del grupo, Yahya Saree, dijo que los hutíes “llevaron a cabo una operación militar de gran escala y precisión dirigida contra concentraciones de tropas enemigas sauditas y depósitos de armas en la zona de Mokha”, utilizando “un gran número de misiles balísticos y drones”.
Un funcionario del gobierno yemení, Fayed al-Noman, subsecretario adjunto del ministerio de Información, confirmó el ataque contra Mokha, uno de los principales puertos bajo control del gobierno yemení reconocido internacionalmente, renovado en los últimos años para manejar el tráfico marítimo que evita los puertos controlados por los hutíes en Hodeida.
Horas antes del ataque a Mokha, los hutíes habían atacado con un dron una refinería de Aramco en la ciudad de Jazan, en el suroeste de Arabia Saudita, en represalia —según Saree— por incursiones de drones sauditas sobre las provincias yemeníes de Hajjah y Saada. El Ministerio de Energía saudita reportó un incendio en la instalación sin víctimas, que fue extinguido, aunque no precisó su causa.
La secuencia de ataques —primero contra una instalación petrolera clave y luego contra un puerto estratégico— refleja una escalada deliberada del grupo yemení contra Arabia Saudita en un mismo período de 24 horas.
Los hutíes ya habían declarado a fines de julio un bloqueo naval contra el reino saudita en el estrecho de Bab el Mandeb —uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo, por donde transita cerca del 12% del comercio global—, prohibiendo la carga y descarga de buques en puertos sauditas. La amenaza sobre ese corredor, sumada al bloqueo persistente de Ormuz por parte de Irán, podría afectar hasta una cuarta parte del suministro mundial de petróleo y gas.
El nuevo frente de tensión amenaza además con reavivar la guerra civil yemení, más de cuatro años después de que una tregua de 2022 detuviera los combates de mayor intensidad en el empobrecido país árabe.
En paralelo, trascendieron nuevos detalles sobre las negociaciones entre Irán y Omán para reabrir de forma temporal el estrecho de Ormuz. Según dos fuentes con conocimiento de las conversaciones, el acuerdo contemplaría que los buques ingresen al estrecho por una ruta cercana a la costa iraní y salgan por una ruta próxima a la costa omaní, sin pago de peajes durante el período interino.
El pacto buscaría restablecer un entendimiento previo entre Washington y Teherán y reactivar un plazo de 60 días para negociar sobre el programa nuclear iraní. El acuerdo, respaldado por miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, sería anunciado conjuntamente por Irán, Omán, Estados Unidos y la Organización Marítima Internacional de la ONU, aunque las fuentes advirtieron que los términos aún podrían cambiar.
Sin embargo, el canciller iraní Abás Araqchi matizó el alcance de ese avance: “Esto no significa que el estrecho de Ormuz vaya a reabrirse. Puede alcanzarse un acuerdo sobre las rutas, pero la reapertura del estrecho está sujeta a una serie de condiciones adicionales, que fueron transmitidas a través de intermediarios”.
Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el bloqueo ya desvió a 53 buques comerciales, inhabilitó a dos y abordó otros dos hasta el sábado.






