El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo confirmó la toma de facto del Teatro Justo Rufino Garay, en Managua, que cerró abruptamente el 13 de marzo de 2026. El inmueble fue pintado de “rosado chica”, el color predilecto de la “codictadora”, y será inaugurado el domingo 23 de agosto de 2026, según se anunció en los medios de propaganda.
El teatro fue fundado en noviembre de 1979 por los dramaturgos mexicanos, Lucero Millán y Enrique Polo, quienes llegaron a Managua ilusionados por el triunfo de la Revolución Popular Sandinista. En 1990 se constituyó jurídicamente como Asociación de Teatro “Justo Rufino Garay”. El 11 de agosto de 2022, la Asamblea Nacional canceló la personería jurídica del Teatro a petición del Ministerio de Gobernación (hoy Ministerio del Interior).
La cancelación de la personería no establecía el traspaso automático de los bienes a nombre del Estado, porque esta decisión fue adherida a la ley hasta el 16 de agosto, mediante la entrada en vigencia de la ley 1127 o Ley de Reformas y Adiciones a la Ley N°. 1115, que también le dio facultad al MINT de cancelar personerías mediante resoluciones ministeriales y sin la aprobación de la Asamblea Nacional.
Pese a la cancelación, el teatro y la escuela que funcionaba en el mismo inmueble siguió sus operaciones hasta marzo de 2026, cuando informaron en sus redes sociales que “por motivos de fuerza mayor todas sus actividades estaban suspendidas hasta nuevo aviso”.
Exnuera de los dictadores encabeza confiscación
El 20 de agosto de 2026, la dictadura realizó una visita con sus medios de propaganda por las instalaciones del Teatro, ubicado contiguo al parque Las Palmas, que estuvo encabezada por Idania Castillo, codirectora de la Cinemateca Nacional y exnuera de los dictadores, y también por Brenda Flores, coordinadora nacional del Movimiento Cultural Leonel Rugama.
“Estamos uniendo fuerzas entre compañías de teatro universitario, grupos profesionales y artistas emergentes para darle vida a este lugar”, dijo Castillo sin mencionar que se trata de un espacio cultural confiscado que funcionó durante más de 40 años de forma independiente.
Flores aseguró que se trata de “un nuevo espacio que viene a fortalecer las capacidades, la creatividad y el talento de nuestros artistas emergentes, estudiantes de secundaria y centros técnicos”.
La operadora política dijo que es una “victoria del arte y la cultura”, una frase que han usado otros funcionarios del régimen cuando celebran la instalación de escuelas, clínicas y otras obras en propiedades confiscadas, que en su mayoría ya eran espacios que trabajaban con población vulnerable como la Fundación Samuel, la Universidad Centroamericana, La Corriente y otras instituciones.
El Teatro brindaba talleres infantiles para niños, también otorgaba becas de actuación y disponía de una sala completamente equipada con capacidad de 126 butacas. Mismas áreas que simplemente fueron pintadas por la dictadura y están siendo presentadas como una inversión estatal.
Para reabrir este espacio cultural realizarán un encuentro entre “maestros, docentes, precursores del teatro y familias capitalinas” el domingo 23 de agosto a las 3 de la tarde.







