El exmandatario Lenín Moreno fue sentenciado a cinco años de prisión por el delito de cohecho dentro del caso llamado Sinohydro en el que se investiga el pago de sobornos desde la empresa china del mismo nombre hacia autoridades y ejecutivos para obtener el contrato de construcción del proyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclair.
Con esta resolución judicial, Moreno se convierte en el cuarto expresidente de la República sentenciado por actos de corrupción desde el retorno a la democracia en 1979. Los otros son Jamil Mahuad, Gustavo Noboa y Rafael Correa.
Jamil Mahuad fue sentenciado por el delito de peculado en el 2014, pero la sanción de ocho años de prisión quedó en firme en el 2020 luego que se le negara el recurso de casación.
A inicios del 2000, Mahuad fue denunciado por el delito de peculado por Víctor Granda y Jorge Rodríguez, quienes en ese entonces eran parte de la Comisión Cívica contra la Corrupción. Se lo acusaba de extralimitarse en las facultades que le otorgaba la Ley de Seguridad Nacional cuando decretó el cierre de las operaciones bancarias y congeló los depósitos de los clientes de dichas entidades financieras, en 1999.
Hace pocas semanas, Mahuad presentó su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pues asegura que fue víctima de persecución política y es inocente.
Gustavo Noboa, en tanto, fue acusado y enjuiciado como “encubridor” en un presunto delito de peculado durante la negociación de bonos de la deuda externa en su administración.
La denuncia la puso el ahora fallecido exmandatario León Febres-Cordero, que fue legislador del PSC.
Se asiló en República Dominicana del 2003 al 2005, luego retornó al país cuando el juicio se declaró nulo, y cuando este se reactivó cumplió arresto domiciliario.
Fue sentenciado en primera instancia y la Asamblea Constituyente que se instaló en Montecristi le dio la amnistía en el 2008.
Luego, Rafael Correa fue sentenciado a ocho años de cárcel por el delito de cohecho agravado en el caso Sobornos 2012-2016; actualmente está en Bélgica, donde tiene refugio.
Aparte tiene un llamado a juicio en suspenso por el plagio (secuestro) en Bogotá, Colombia, del activista Fernando Balda. Este procesamiento no se ha concretado porque es un delito que no puede juzgarse en ausencia. (I)






