Redacción.- Tres nuevas muertes registradas durante este fin de semana en Santiago y Nagua vuelven a poner sobre la mesa una realidad que se repite en República Dominicana: los accidentes de tránsito continúan cobrándose vidas prácticamente a diario.
Mientras las autoridades mantienen planes y operativos que, hasta ahora, no han conseguido frenar la magnitud de la tragedia.
Cifras de muertes viales en 2026
En lo que va de 2026, 1,001 personas han muerto en siniestros viales, de acuerdo con las estadísticas del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi). La cifra convierte cada jornada en una nueva suma de familias que pierden a uno de sus integrantes en calles, avenidas y carreteras del país.
Y mientras las estadísticas aumentan, los accidentes continúan dejando escenas de dolor.

En Santiago, una mujer murió y un hombre resultó gravemente herido luego de que el vehículo en que se desplazaban se accidentara en la avenida Circunvalación Sur.
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En Nagua, un padre y su hijo adolescente, identificados como Jesús Manuel Santos Osoria, conocido como “Jesús Cariño”, y Emmanuel Santos Vázquez, también perdieron la vida luego de que el vehículo en que viajaban impactara contra un poste del tendido eléctrico en la avenida Luis María King.
Son tres muertes más que se agregan a una estadística que parece no detenerse.
Los números oficiales muestran que la seguridad vial continúa siendo una de las grandes tareas pendientes del país.
Provincias con más fallecidos
El propio Opsevi registra que Santo Domingo, San Cristóbal, La Altagracia, Santiago y La Vega figuran entre las provincias con mayor cantidad de fallecidos este año. Santiago acumula 78 víctimas en el registro consultado.
Motocicletas concentran más de la mitad
Las motocicletas aparecen como uno de los principales factores dentro de esta tragedia. De las 1,001 muertes registradas, 519 corresponden a colisiones con motocicletas, equivalentes al 51.8% del total. También se contabilizan 261 fallecimientos por deslizamientos o volcaduras y 131 peatones muertos tras ser atropellados.
El problema tampoco es nuevo. República Dominicana arrastra, durante años, una elevada mortalidad por accidentes de tránsito, con un promedio histórico cercano a tres muertes diarias.
Planes oficiales sin freno efectivo
Las autoridades han anunciado planes, campañas, controles y operativos. El país cuenta incluso con el Plan Estratégico Nacional de Seguridad Vial 2025-2030, diseñado con la meta de reducir al menos en 50 % las muertes y lesiones graves por siniestros viales.
También se han anunciado acciones dirigidas especialmente a los motociclistas. A principios de septiembre, el Intrant y la Digesett informaron sobre operativos para fiscalizar a conductores que violan semáforos, realizan cruces indebidos o circulan sin casco.
Pero la pregunta que permanece en las calles es si esas acciones están llegando con la intensidad necesaria a los puntos donde se producen las tragedias.
Porque hacer operativos después de que ocurre un accidente no devuelve la vida a las víctimas.
El desafío está en anticiparse: identificar los puntos donde ocurren más accidentes, controlar la velocidad, impedir que conductores ebrios o sin condiciones para manejar circulen, fiscalizar a los motociclistas, corregir problemas de infraestructura y garantizar que las infracciones tengan consecuencias.
También está el comportamiento de los propios conductores, especialmente en un país donde una parte importante de los desplazamientos se realiza en motocicletas y donde las imprudencias al volante forman parte de las causas que deben ser enfrentadas.
Detrás de las 1,001 muertes registradas este año hay padres, madres, hijos, hermanos y amigos que no regresaron a sus casas.
Cada accidente puede convertirse en una noticia de unas pocas líneas, pero para las familias afectadas representa una tragedia que permanece durante años.








