Santo Domingo.— El dirigente político y exsenador por Montecristi, Héctor Rodríguez Pimentel, advirtió que los puntos de drogas se han convertido, en algunos barrios del país, en estructuras de reclutamiento de adolescentes y jóvenes vulnerables, mientras el Estado frecuentemente interviene cuando estos ya están incorporados a actividades delictivas.
El punto no es solamente un lugar donde se venden drogas. En determinados sectores, funciona como una pequeña estructura de poder territorial que utiliza jóvenes como vigilantes, mensajeros y alertas frente a la presencia policial. El reclutamiento puede comenzar con unos pesos, un favor o una motocicleta prestada, hasta crear en el muchacho un sentimiento de pertenencia”, expresó.
Rodríguez Pimentel sostuvo que alrededor de la delincuencia se ha desarrollado una subcultura en la que las armas, motocicletas, dinero fácil y violencia son exhibidos, especialmente a través de las redes sociales, como símbolos de poder y éxito.
Aclaró que no se debe criminalizar la música urbana ni determinadas formas de vestir.
Una capucha no convierte a nadie en delincuente y el dembow no fabrica homicidas. El problema surge cuando el arma, la violencia y el dinero fácil son presentados ante nuestros jóvenes como modelos de éxito”, afirmó.
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El exsenador cuestionó también que comunicadores e influencers conviertan personajes vinculados al bajo mundo en celebridades digitales y reclamó investigar cualquier relación de protección entre estructuras criminales y miembros corruptos de instituciones públicas o dirigentes políticos.
EL VACÍO QUE DEJÓ EL ESTADO
Rodríguez Pimentel consideró que el deterioro de clubes, canchas y organizaciones comunitarias, unido a la falta de capacitación y oportunidades laborales, ha dejado espacios que terminan siendo ocupados por la delincuencia.
Cuando la cancha está abandonada y el punto está abierto; cuando el muchacho encuentra dinero en la esquina, pero no capacitación ni su primer empleo, alguien ocupa el espacio que dejaron vacío la familia, la comunidad y el Estado”, señaló.
Agregó que “no podemos abandonar socialmente un barrio durante años y pretender recuperarlo después exclusivamente con patrullas y fusiles”.
PREOCUPACIÓN POR LAS CIFRAS DE VIOLENCIA
El dirigente político reconoció como positiva la reducción de algunos indicadores de criminalidad, pero consideró que las propias estadísticas oficiales plantean interrogantes que deben ser atendidas.
De acuerdo con el informe de la Fuerza de Tarea Conjunta, al 25 de septiembre de 2026, la tasa acumulada de homicidios en República Dominicana se situó en 7.36 por cada 100 mil habitantes, frente a 8.74 en igual período de 2025 y 13.20 en 2022.
El reporte también señala que los robos acumulados al corte sumaron 3,504 casos, frente a 5,891 en igual período de 2025, para una reducción de 40.5%.
Rodríguez Pimentel llamó la atención, sin embargo, sobre la composición de los homicidios ocurridos específicamente durante septiembre.
Entre el primero y el 25 de septiembre se registraron 99 homicidios. De estos, 45 fueron clasificados oficialmente como ‘Acción Legal’, equivalentes al 45.5 %; 35 como ‘Conflicto Social’, para un 35.4 %; 11 vinculados a delincuencia, un 11.1 %, y ocho permanecían en proceso de investigación, equivalentes al 8.1 %”, precisó.
El exsenador consideró particularmente relevante que 45 de los 99 homicidios registrados durante esos 25 días correspondieran a la categoría oficial de “Acción Legal”.
Aclaró que esa clasificación no significa, por sí misma, que se trate de ejecuciones extrajudiciales, pero sostuvo que la magnitud de la cifra justifica una investigación transparente de cada caso.
La Policía necesita autoridad para enfrentar al delincuente armado, pero autoridad no significa ausencia de controles. Toda muerte producida durante una intervención policial debe quedar debidamente documentada e investigada por el Ministerio Público«, afirmó.
Rodríguez Pimentel llamó igualmente la atención sobre los 35 homicidios atribuidos a conflictos sociales, equivalentes a más de una tercera parte de las muertes registradas en septiembre hasta el día 25.
Señaló que el mismo informe contabilizó 147 personas heridas, de las cuales el 48.3 % correspondió a conflictos sociales, y que las riñas constituyeron el principal motivo identificado, con 50 casos.
Estas cifras demuestran que el problema de la violencia no se limita a la delincuencia organizada o al atraco. También tenemos un grave problema de convivencia, intolerancia y manejo violento de los conflictos cotidianos”, expresó.
HAY QUE DISPUTARLE LOS JÓVENES AL PUNTO
Rodríguez Pimentel propuso una política de seguridad que combine persecución del delito con prevención social: canchas iluminadas, clubes deportivos y culturales, formación técnica, educación cívica, empleo juvenil y programas de intervención temprana para menores vulnerables.
Asimismo, planteó perseguir las estructuras económicas detrás del microtráfico.
No basta con detener al muchacho que vende en la esquina. Hay que seguir el dinero, las armas, los suplidores, los financistas y cualquier red de protección que pudiera existir”, manifestó.
El exsenador concluyó que la seguridad ciudadana no debe medirse exclusivamente por muertos, robos y apresamientos.
Tenemos que medir también cuántos niños conseguimos rescatar antes de que el punto los convierta en soldados. Porque cuando el Estado llega al barrio y el muchacho ya tiene una pistola en la mano, llegó demasiado tarde”, concluyó Rodríguez Pimentel.
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