La jueza de distrito federal Silvia Carreño Coll autorizó este jueves la entrada del buque de gas natural Amur River, no sin antes amonestar a New Fortress Energy (NFE) y a la Asociación de Prácticos de la Bahía de San Juan por malograr el acuerdo que aparentaban haber alcanzado el día previo.
“Dado que el tiempo apremia, el tribunal no va a dilatar más este asunto”, acentuó Carreño Coll, al disponer las guías que regirán la entrada y anclaje del barco que reanudará el suplido del combustible para las centrales eléctricas de San Juan y Palo Seco (Toa Baja).
Las unidades generatrices de ambas centrales han estado operando con diésel desde el 17 de septiembre, un período de dos semanas en el que el costo de producir electricidad se habría cuadruplicado ante la indisponibilidad de gas natural.
“En vista de las posiciones divergentes de las partes en términos del asunto de la ocupación (del canal navegable de la bahía), mientras el Amur River permanezca anclado en el atracadero de NFE en esta o futuras entradas, el Tribunal ordena que dos botes remolcadores de emergencia (‘standby tugs’) deberán estar estacionadas en la vecindad del muelle siempre que otro buque transite la cuenca de viraje del terminal del Ejército, desde el momento en que el buque entre a la cuenca de viraje hasta que haya rebasado al Amur River”, estipuló la jueza.
De momento, se desconoce cuándo el Amur River podría acceder al puerto de San Juan, maniobra que dependerá, entre otros factores, del calendario de entrada y salida de otros buques, además de las condiciones del tiempo. El miércoles, las partes habían acordado preliminarmente conceder seis horas a la Guardia Costera para emitir cualquier objeción, pero la orden de Carreño Coll no dispuso un plazo específico.
NFE asumirá gasto
La orden de la jueza esboza, de igual forma, que NFE pagará por los remolcadores adicionales, un gasto que, por los pasados meses, han asumido los dueños de los barcos que pasan cerca del terminal. La Asociación de Prácticos ha señalado, sin embargo, que las demás embarcaciones han costeado los remolcadores “bajo protesta”, es decir, reservándose el derecho de reclamarles posteriormente por el gasto.
Conforme a lo discutido en corte el miércoles, el Amur River podría necesitarse hasta mediados de diciembre, fecha en que se anticipa el regreso a servicio del Energos Maria, la embarcación que, junto al Energos Princess, NFE suele alquilar para los cargamentos de gas natural. Los buques cisterna de gas natural, por lo general, pasan unas tres semanas ancladas frente al terminal de NFE mientras descargan el combustible, por lo que el Amur River, previsiblemente, regresaría a la bahía, al menos, dos veces adicionales.
“Nada en esta orden determina quién asume el costo de botes remolcadores de emergencia para ningún otro buque, ni constituye un acuerdo de los demandantes de que el demandado NFEnergia no es responsable por ese costo”, señaló Carreño Coll.
Las entradas y salidas del Amur River, además, podrán llevarse a cabo únicamente cuando los vientos o ráfagas no superen los 10 nudos, aunque dejando discreción a los prácticos de turno. De igual forma, se brindará discreción en torno al horario de las maniobras, si bien ocurrirán “idealmente” durante el día.
“Las directrices de esta orden no limitan la autoridad del capitán del puerto (de la Guardia Costera). Las partes deben cumplir con cualquier orden emitida por el capitán del puerto sobre el Amur River”, añadió la jueza, quien instruyó a remitir copia del mandato a la Guardia Costera.





