
La victoria de la Lista de Estudiantes en las legislativas anticipadas de Serbia puso fin al dominio político de Aleksandar Vučić y abrió una etapa de incertidumbre para la relación de Belgrado con Moscú. La candidatura surgida de las protestas universitarias obtuvo una mayoría absoluta, según los resultados preliminares, después de casi dos años de movilizaciones contra la corrupción y el deterioro institucional.
La Comisión Electoral serbia informó, con el 96 % de las mesas escrutadas, que la lista reunió el 52,6 % de los votos, frente al 39,2 % de la coalición encabezada por el Partido Progresista Serbio (SNS) de Vučić. Las proyecciones de Ipsos y Cesid le asignan 140 de los 250 escaños del Parlamento, mientras que el SNS tendría 103.
Vučić admitió la derrota el domingo, con lo que quedó atrás un ciclo de más de doce años en el que concentró el poder como primer ministro y presidente. La participación alcanzó el 68,8 %, cerca de diez puntos por encima de los comicios parlamentarios de 2023 y entre las más elevadas de la historia reciente del país.
El movimiento se originó tras el derrumbe de la marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad, en noviembre de 2024, que causó 16 muertes. La tragedia, ocurrida después de la rehabilitación del edificio mediante contratos cuestionados, derivó en reclamos por transparencia en las obras públicas y responsabilidades políticas.
Las protestas comenzaron en las universidades y se extendieron a otras ciudades. Hubo bloqueos de facultades, marchas y concentraciones que reclamaban la publicación de contratos, investigaciones independientes y elecciones anticipadas. Con el paso de los meses, la exigencia de explicaciones por el accidente se transformó en una demanda más amplia de Estado de derecho.
La plataforma electoral mantuvo su raíz estudiantil, aunque su lista de 250 candidatos incorporó a académicos, médicos, ingenieros, juristas, agricultores, artistas y profesionales sin afiliación partidaria. El cardiólogo y profesor universitario Ilija Srdanović encabezó la candidatura.
El llamado Plan Estudiantil propone una unidad policial especializada bajo supervisión de una fiscalía independiente, auditorías de grandes proyectos de infraestructura y mecanismos para recuperar bienes públicos obtenidos mediante corrupción.
También plantea cambios en el Regulador de Medios Electrónicos (REM) y en la radiotelevisión pública RTS, instituciones señaladas por críticos del gobierno anterior por su cercanía con el poder. Entre sus promesas figuran concursos basados en mérito técnico para las empresas estatales, una reforma laboral, vivienda asequible para jóvenes, libros escolares gratuitos y refuerzo de la atención sanitaria primaria.
Uno de los puntos más sensibles será la política exterior. La agrupación plantea revisar contratos estatales y proyectos energéticos con compañías de Rusia, con el argumento de que deben responder a criterios de interés público y transparencia. Esa posición no implica, por ahora, una ruptura anunciada con Moscú, pero sí anticipa una revisión de una relación que durante el ciclo de Vučić se sostuvo en vínculos políticos y económicos.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, expresó este lunes su expectativa de que la nueva fuerza política preserve vínculos constructivos con Rusia. “La cooperación con Rusia responde al interés de Serbia, ya que eso es rentable, sobre todo para ella”, afirmó, según recogió Rusia espera que Lista de Estudiantes entienda que cooperar “es rentable” para Serbia.
Peskov también valoró el aporte de Vučić a los lazos bilaterales y manifestó que Moscú espera que siga influyendo en favor de esa relación desde la oposición. El mensaje refleja la atención con la que el Kremlin sigue el relevo político serbio, aunque no supone una declaración directa de Vladímir Putin.
La transición estará marcada por la aspiración de Serbia de acercarse a la Unión Europea, sus vínculos históricos con Rusia y el desafío de la Lista de Estudiantes de transformar un movimiento de protesta en una mayoría parlamentaria con capacidad de gobierno. El primer examen llegará con la formación del nuevo Ejecutivo y la definición de sus prioridades institucionales y de política exterior.






