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Los partidos árabes logran la mayor representación de su historia en el Parlamento de Israel y se vuelven decisivos para desbancar a Netanyahu

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FOTO DE ARCHIVO: Mansour Abbas, quien encabeza la facción Raam, asiste a una audiencia en la Corte Suprema de Israel en Jerusalén, el 14 de marzo de 2019. REUTERS/Ronen Zvulun/Foto de archivo
FOTO DE ARCHIVO: Mansour Abbas, quien encabeza la facción Raam, asiste a una audiencia en la Corte Suprema de Israel en Jerusalén, el 14 de marzo de 2019. REUTERS/Ronen Zvulun/Foto de archivo

Los dos principales partidos árabes de Israel, la islamista Lista Árabe Unida (Raam) y la Lista Conjunta, obtendrían entre 17 y 18 de los 120 escaños de la Knéset en las elecciones legislativas celebradas este martes, según los sondeos a pie de urna de las cadenas Kan 11, Canal 12 y Canal 13. Sería la mayor representación árabe desde la fundación del Estado y casi duplicaría los 10 diputados que ambas formaciones sumaban desde 2022.

El reparto apenas varía entre las tres proyecciones. Raam, que dirige Mansur Abbas, obtiene siete escaños en todas. La Lista Conjunta, encabezada por el jurista Yousef Jabareen, consigue 11 según Canal 12 y 10 según Kan y Canal 13. El récord anterior eran los 15 escaños que logró la Lista Conjunta en marzo de 2020, cuando Raam todavía formaba parte de ella.

Esos escaños pesan porque ninguno de los dos grandes bloques llega a la mayoría absoluta de 61. La alianza opositora que lidera el ex jefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, formada por su partido Yashar, B’Yachad (de los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid), los Demócratas de Yair Golan e Yisrael Beitenu de Avigdor Lieberman, sumaría 52 o 53 escaños; Kan corrigió después su cifra a 52. El bloque del primer ministro, Benjamin Netanyahu, se queda en 50 en las tres proyecciones.

El Likud sigue como la fuerza más votada, con 24 o 25 escaños, por delante de los 21 a 23 de Yashar. En 2022, el partido de Netanyahu obtuvo 32 y su alianza con la ultraderecha y los ultraortodoxos reunió 64, la mayoría con la que gobernó hasta ahora.

Eisenkot interpretó los sondeos como “una completa falta de confianza en Netanyahu y en el gobierno del 7 de octubre”.

El candidato palestino Yousef Jabareen, del partido Lista Conjunta, reacciona a los sondeos a pie de urna durante las elecciones nacionales de Israel, en la sede electoral del partido en Nazaret, en el norte de Israel, el 27 de octubre de 2026. REUTERS/Jamal Awad
El candidato palestino Yousef Jabareen, del partido Lista Conjunta, reacciona a los sondeos a pie de urna durante las elecciones nacionales de Israel, en la sede electoral del partido en Nazaret, en el norte de Israel, el 27 de octubre de 2026. REUTERS/Jamal Awad

Su aritmética, sin embargo, choca con una promesa de campaña. El 26 de septiembre, Eisenkot dijo que ningún partido árabe cumple las condiciones para entrar en un gobierno presidido por él, entre ellas reconocer a Israel como Estado judío y democrático y calificar a Hamás de organización terrorista. Este mes insistió en un podcast: “No me aliaré con ningún partido árabe”. Bennett y Lieberman también descartaron coaliciones con formaciones árabes.

Raam y la Lista Conjunta no pertenecen al bloque opositor, pero se ofrecieron a facilitarle el camino. Abbas aspira a entrar en el Gobierno. La Lista Conjunta, que agrupa a Hadash, Taal y Balad, se mostró dispuesta a apoyar desde fuera un Ejecutivo sin Netanyahu. Abbas tiene un precedente propio: en 2021 Raam se sumó a la coalición de Bennett y Lapid y se convirtió en el primer partido árabe independiente en formar parte de un gobierno israelí. Sin los 17 o 18 diputados árabes, el bloque de Eisenkot no tiene forma de llegar a 61 escaños salvo que pacte con partidos del bloque de Netanyahu.

La subida árabe se explica por la movilización. En 2022 votó alrededor del 53% del electorado árabe, frente a cerca del 70% en el conjunto del país, y la Lista Conjunta concurrió fracturada: Balad se presentó en solitario y quedó por debajo del umbral del 3,25%. En septiembre, Hadash, Taal y Balad volvieron a unirse, esta vez sin Raam. Los ciudadanos árabes representan alrededor del 21% de la población de Israel, y la campaña estuvo marcada en sus localidades por el aumento de la criminalidad y el rechazo a ministros ultraderechistas como Itamar Ben Gvir, responsable de la policía. La participación general cerró en el 77,7%, la más alta en cuatro décadas, en las primeras elecciones desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

La movilización árabe también entró en la campaña del Likud. Tras votar, Netanyahu afirmó sin aportar pruebas que los partidos árabes recibían un apoyo masivo en las urnas, una advertencia que ya había usado en comicios anteriores para movilizar a su electorado. El Likud y Sionismo Religioso anunciaron la semana pasada el envío de casi 2.000 activistas a colegios electorales de localidades árabes por supuestos fraudes que no documentaron. Abbas, al depositar su voto, dijo: “Nuestro voto cambiará el Gobierno”.

Los resultados oficiales empezarán a publicarse a medianoche, hora local, y el recuento puede prolongarse varios días. El presidente, Isaac Herzog, decidirá la semana próxima a qué líder encarga formar gobierno.


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