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Un millonario pasó 34 años excavando túneles bajo Liverpool sin explicar por qué. Dos siglos después, la respuesta lo convierte en un genio

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Durante décadas, un millonario británico dedicó buena parte de su fortuna a contratar trabajadores para excavar un gigantesco laberinto bajo las calles de Liverpool. Nadie sabía qué pretendía conseguir. Los túneles no conducían a ningún lugar concreto, algunos alcanzaban profundidades sorprendentes y su propietario jamás dejó planos ni explicaciones. Tras su muerte, la construcción quedó enterrada bajo toneladas de escombros y el misterio sobrevivió durante casi dos siglos. Ahora, después de 30 años de investigaciones, alguien ha encontrado una respuesta mucho más humana de lo que nadie imaginaba.

El millonario que decidió agujerear Liverpool. Joseph Williamson nació en Yorkshire en 1769 y llegó a Liverpool con apenas 11 años para trabajar en el negocio tabaquero de Richard Tate, cuya hija Elizabeth acabaría convirtiéndose en su esposa. En 1803 asumió el control de la empresa y acumuló una considerable fortuna gracias al comercio y otras inversiones. Tres años después compró terrenos en Edge Hill, entonces una zona poco urbanizada situada a varios kilómetros del centro de Liverpool, con la intención inicial de construir viviendas.

Lo extraordinario llegó después: durante 34 años, hasta su muerte en 1840, mantuvo a numerosos hombres excavando la roca arenisca del subsuelo y levantando túneles, cámaras y estructuras abovedadas. El proyecto fue creciendo hasta convertirse en una construcción cuya verdadera finalidad Williamson nunca explicó públicamente.

Una ciudad subterránea que nadie sabía que existía. Bajo Edge Hill apareció un entramado de pasadizos estrechos, escaleras, sótanos y enormes cámaras distribuidas en varios niveles. Algunas estimaciones sugieren que la red podría extenderse por una superficie de alrededor de 2,6 kilómetros cuadrados, aunque sus límites reales siguen sin conocerse. Entre las estructuras más espectaculares destaca el llamado Banqueting Hall, una sala abovedada de unos 20 metros de longitud y más de ocho metros de altura, cuyo suelo visible descansa sobre una acumulación de escombros que podría alcanzar seis metros de profundidad. 

Los investigadores han identificado sectores con dos y tres niveles superpuestos y galerías que descienden al menos 18 metros, mientras que algunos voluntarios sostienen que determinadas estructuras podrían alcanzar los 27 metros. La magnitud de la obra resulta especialmente desconcertante porque fue construida manualmente durante la primera mitad del siglo XIX.

Joseph Williamson

Joseph Williamson

El secreto que Williamson se llevó a la tumba. El comerciante tenía fama de excéntrico y protagonizó numerosas historias cuya autenticidad resulta difícil de comprobar. Se decía que acudió a una reunión con el rey Jorge IV vestido con ropa remendada y botas de trabajo, que organizaba banquetes para poner a prueba la lealtad de sus invitados y que incluso gastó bromas a los obreros que construían el ferrocarril entre Liverpool y Londres. Una de las anécdotas cuenta que ordenó a sus trabajadores esconderse en un túnel para asustar a los ferroviarios cuando atravesaran accidentalmente una de sus galerías. 

Su comportamiento alimentó las especulaciones sobre las excavaciones, realizadas sin planos conocidos, registros detallados ni explicaciones públicas. Tras su fallecimiento, las cámaras comenzaron a utilizarse como vertederos improvisados y terminaron selladas bajo los residuos de viviendas, fábricas y comercios. Con el paso de las décadas, buena parte de aquella construcción desapareció de la memoria de la ciudad.

Williamson Tunnels Excavation Work

Voluntarios de FoWT excavando en una sección de túnel recién descubierta, mayo de 2019

De los contrabandistas al fin del mundo. La ausencia de explicaciones dio lugar a teorías de todo tipo. Algunos investigadores sugirieron que los túneles servían para transportar mercancías de contrabando, mientras que otros imaginaron que Williamson había construido un refugio para sobrevivir a un supuesto apocalipsis. Esta última hipótesis sostenía que Elizabeth, su esposa, había recibido la influencia de un predicador convencido de la proximidad del fin del mundo y persuadido a su marido para preparar habitaciones subterráneas. 

También surgieron explicaciones relacionadas con la construcción de viviendas: las galerías y sus grandes arcos de ladrillo podrían haber permitido recuperar antiguas canteras de arenisca y levantar edificios sobre terrenos previamente excavados. Por cierto, esta interpretación encuentra cierto respaldo en las características arquitectónicas del complejo, aunque tampoco explica por completo la extraordinaria duración y profundidad de las obras.

Williamson S Tunnels

El túnel y el arco en esquina, construidos a base de bloques individuales de arenisca, con vistas al conducto de residuos de la fábrica de Biddulph

El redescubrimiento de un laberinto olvidado. El interés por los túneles resurgió gracias a los artículos publicados por el historiador Charles Hand durante la década de 1920, que impulsaron investigaciones oficiales en 1926. En 1989 se fundó la Joseph Williamson Society y, una década después, los trabajos realizados junto a una promoción de viviendas para estudiantes permitieron localizar en 1999 una entrada a un antiguo sistema de sótanos. Desde entonces, grupos de voluntarios han dedicado miles de horas a retirar los residuos acumulados durante generaciones y recuperar las estructuras originales. 

Los trabajos han permitido extraer más de 120 contenedores de escombros y recuperar objetos tan variados como tinteros escolares, botellas de cerveza y veneno, pipas de arcilla, cerámicas hospitalarias, huesos de animales y juguetes. Actualmente, Friends of Williamson Tunnels y Williamson Tunnels Heritage Centre investigan y muestran al público distintas secciones del complejo, mientras continúan las excavaciones para descubrir nuevas galerías.

Williamson S Tunnels Plates

Numerosas piezas de vajilla, que datan de la década de 1830 en adelante, figuran entre los objetos hallados en los túneles durante los trabajos de limpieza

La explicación que cambia por completo la historia. Después de tres décadas estudiando las estructuras, los responsables de ambas organizaciones consideran que la hipótesis más convincente no es otra que la filantropía. A comienzos del siglo XIX, Liverpool era una próspera ciudad portuaria cuya riqueza se concentraba principalmente entre los comerciantes, mientras miles de trabajadores sobrevivían gracias a empleos precarios. La mecanización industrial había desplazado a numerosos artesanos y el final de las guerras napoleónicas en 1815 provocó el regreso de soldados que necesitaban encontrar trabajo. 

Williamson habría utilizado su fortuna para contratar a hombres sin recursos, proporcionarles ingresos y enseñarles oficios relacionados con la construcción. La profundidad alcanzada por algunas excavaciones resulta fundamental para esta interpretación: los voluntarios han encontrado trabajos cuya utilidad económica parece difícil de justificar, incluidos agujeros que aparentemente fueron excavados para volver a rellenarse. La posibilidad que plantean los investigadores es que el verdadero propósito de aquellas obras fuera mantener a cientos de hombres empleados durante el mayor tiempo posible.

Una obra interminable para que nadie se quedara sin trabajo. Los investigadores también han encontrado indicios sociales que respaldan esa interpretación. Según los voluntarios, los registros bautismales de una iglesia cercana muestran que varias familias pusieron a sus hijos el nombre de Joseph Williamson, un posible reflejo del agradecimiento hacia el comerciante. La hipótesis sigue sin estar demostrada documentalmente y algunas estructuras pudieron tener funciones prácticas relacionadas con la urbanización de Edge Hill. 

Aun así, la escala de las excavaciones y la aparente inutilidad de determinados trabajos sugieren que Williamson pudo haber convertido una obra sin final definido en una forma de asistencia social basada en el empleo. 

Así, casi dos siglos después de su muerte, los voluntarios siguen excavando aquel laberinto y descubriendo nuevas partes de una construcción que todavía conserva numerosos secretos. Y si la interpretación filantrópica es correcta como parece, el genio de Williamson consiguió que sus túneles siguieran dando trabajo a generaciones de personas mucho después de su muerte. 

Imagen | Kyle J May, Wikimedia, CaptainBiscuitbeard, Wikimedia

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