Hoy 3.2 millones de dominicanos practicaron algo que nadie quiere necesitar nunca. Sonaron sirenas, silbatos, altavoces. Y por primera vez, el celular también avisó. Cell Broadcast debutó sin pedir permiso a nadie. Un país que ensaya no es un país asustado. Es un país que decidió cuidarse a sí mismo. ¿Hay algo más dominicano que convertir el miedo en solidaridad organizada?
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