Redacción Internacional.- Una crisis de migraña puede durar varias horas e incluso extenderse hasta tres días, acompañada de dolor de cabeza, náuseas, sensibilidad a la luz y dificultades para mantener las actividades cotidianas.
La neuróloga Gina Kennedy, jefa clínica del servicio de cefaleas del Hospital Royal de Sunderland, explicó a The Telegraph que adoptar ciertos hábitos puede contribuir a reducir la frecuencia y la intensidad de los episodios.
Kennedy señaló que la migraña afecta a una de cada siete personas en el Reino Unido y, en los casos más intensos, puede provocar aislamiento, ausencias laborales y limitaciones para realizar tareas habituales.
Llevar un diario ayuda a identificar patrones
Una de las principales recomendaciones consiste en registrar cada episodio de migraña, incluyendo su duración, intensidad, síntomas asociados, medicamentos utilizados y las circunstancias previas al ataque.
“Un diario es realmente la base para manejar las migrañas”, afirmó Kennedy, quien explicó que este seguimiento permite al paciente y al médico identificar posibles patrones y desencadenantes.
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El registro también puede ayudar a distinguir si se trata de una migraña episódica o crónica, aunque la especialista advirtió que no todos los ataques tienen una causa fácilmente identificable.
Dormir y comer a horarios regulares
Mantener una rutina estable de sueño, alimentación y ejercicio también puede ayudar a disminuir la aparición de episodios, de acuerdo con la especialista.
Un estudio publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine encontró que adultos con mejores hábitos de sueño registraron entre tres y cuatro días menos de dolor de cabeza al mes frente a quienes presentaban peores indicadores de descanso.
La regularidad en las comidas también resulta importante. Investigaciones han relacionado saltar comidas, especialmente el desayuno, con ataques asociados a descensos de glucosa en la sangre.
Kennedy comparó esta necesidad de mantener horarios constantes con los cuidados de un recién nacido, al señalar que la migraña puede reaccionar a cambios en el sueño y la alimentación.
Chocolate, queso, café y cítricos entre posibles detonantes
Algunos alimentos pueden actuar como desencadenantes de migraña, aunque la reacción varía considerablemente entre una persona y otra.
Kennedy mencionó el chocolate, queso, café y cítricos como alimentos señalados con frecuencia por pacientes, un grupo al que denominó las “cuatro C”.
En el caso del chocolate y el queso, algunas investigaciones estudian su posible relación con la tiramina, un compuesto que ha sido vinculado con dolores de cabeza, aunque la evidencia todavía no permite establecer que estos alimentos provoquen migrañas en todas las personas.
La cafeína y la acidez de frutas cítricas, como naranjas, limones y pomelos, también figuran entre los factores reportados por algunos pacientes.
Dieta cetogénica y frío, entre las alternativas estudiadas
La especialista indicó que algunos pacientes han experimentado mejorías mediante una dieta cetogénica, caracterizada por un alto consumo de grasas y una reducción importante de carbohidratos.
Una revisión sistemática publicada en 2025 encontró que este tipo de alimentación podría reducir la frecuencia de los ataques de migraña, aunque los resultados no son iguales para todas las personas.
Kennedy advirtió que la dieta cetogénica puede ser difícil de mantener a largo plazo y que una modificación alimentaria por sí sola no representa una solución definitiva para controlar la enfermedad.
También se ha estudiado el uso de compresas frías, bolsas de hielo y otros métodos de enfriamiento como medidas para aliviar el dolor en determinadas personas.
El posible beneficio del frío estaría relacionado con una reducción en la transmisión nerviosa del dolor y cambios en los vasos sanguíneos, aunque la respuesta puede variar entre pacientes.
Pantallas pueden aumentar la sensibilidad a la luz
La exposición prolongada a pantallas y luces intensas también puede desencadenar o empeorar una crisis en personas sensibles.
Estudios citados por The Telegraph indican que la luz o el resplandor podrían estar relacionados con entre el 30 % y el 60 % de los ataques reportados por pacientes con migraña.
La luz azul puede estimular células de la retina relacionadas con las vías del dolor, por lo que reducir el brillo de las pantallas, utilizar protectores antirreflejo o determinados filtros podría ayudar a algunas personas.
En cuanto al tratamiento, Kennedy mencionó medicamentos de venta libre como aspirina e ibuprofeno entre las opciones utilizadas durante algunos episodios.
Cuando las crisis son frecuentes, prolongadas o interfieren con las actividades diarias, la especialista recomienda consultar con un médico para evaluar tratamientos específicos y medidas preventivas adecuadas para cada paciente.
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