SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD. — República Dominicana ha logrado una reducción cercana al 40 % en los embarazos registrados en adolescentes entre 2021 y 2025, al pasar de 27,476 a 16,481 casos, mientras la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destaca elementos de la estrategia aplicada por el país para enfrentar este problema y las uniones tempranas.
La tendencia descendente continuó en 2026: datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), correspondientes al segundo trimestre, registran 137 casos menos que durante igual período de 2025, equivalentes a una disminución de 3.91 %.
El avance se produce durante la implementación de la Política de Prevención y Atención a las Uniones Tempranas y el Embarazo en Adolescentes (PPA), creada con objetivos y estrategias proyectados hasta 2030. Entre los elementos valorados en los análisis regionales figuran la coordinación interinstitucional, la existencia de recursos destinados a las intervenciones, el seguimiento técnico y la concentración de acciones en territorios con mayores niveles de embarazo adolescente, uniones tempranas y otras situaciones de vulnerabilidad. La estrategia dominicana articula al Gabinete de Niñez y Adolescencia (GANA) y al Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), junto con otras instituciones públicas.
El reconocimiento, sin embargo, convive con un problema que continúa teniendo una dimensión considerable. El informe “Matrimonios y uniones infantiles en América Latina y el Caribe: de los datos a la acción pública”, publicado en agosto de 2026 por CEPAL y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), muestra que 32.3 % de las mujeres dominicanas de 20 a 24 años había entrado en una unión antes de los 18 años y 9.4 % antes de los 15, según los datos utilizados por el estudio.
Esta última proporción coloca a República Dominicana ante uno de los escenarios más complejos de la región y muestra que el descenso de los embarazos adolescentes no significa que el problema de las uniones infantiles y tempranas haya sido superado.
CEPAL y UNFPA advierten que estas uniones están estrechamente relacionadas con desigualdades económicas y territoriales, interrupciones de las trayectorias educativas, embarazo durante la adolescencia, mayor carga de trabajo de cuidados no remunerado y exposición a distintas formas de violencia de género.
El documento regional plantea por ello que las respuestas públicas no pueden limitarse a una única intervención y recomienda políticas integrales e intersectoriales sustentadas en datos, con capacidad para llegar especialmente a niñas y adolescentes que enfrentan múltiples condiciones de vulnerabilidad.
Los resultados dominicanos muestran así dos caras de un mismo desafío: una reducción sostenida de los embarazos registrados en adolescentes y, al mismo tiempo, una prevalencia todavía elevada de uniones antes de la mayoría de edad.
La continuidad de esa tendencia dependerá de mantener las intervenciones preventivas, medir sus resultados y concentrar esfuerzos en los territorios y grupos de mayor riesgo.
La propia agenda gubernamental reconoce que persisten desigualdades territoriales y otras brechas pendientes, mientras CEPAL plantea que la prevención de las uniones infantiles y del embarazo adolescente requiere acciones sostenidas que protejan la educación, la salud y los proyectos de vida de niñas y adolescentes.








