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Cubano denuncia abuso de farmacias privadas que lucran con la enfermedad del pueblo

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Un cubano de 62 años, sobreviviente de dos infartos, denunció en Facebook que las farmacias privadas en la isla están lucrando con la enfermedad del pueblo a precios que ningún trabajador ni jubilado puede sostener.

Carlos Martell Díaz, residente en la calle Pilar de Colón, Matanzas, muestra en la grabación un blíster de 10 pastillas de clopidogrel —un antiagregante plaquetario indispensable para pacientes cardíacos— que acaba de comprar por 500 pesos cubanos, suficiente apenas para diez días de tratamiento.

«Miren, yo vengo ahora… acabo de comprar 10 pastillitas, 500 pesos. Esto es un abuso», dice el hombre, visiblemente indignado, mientras sostiene el medicamento frente a la cámara.

El video acumuló más de 114,000 visualizaciones y cerca de 900 comentarios, lo que refleja la enorme resonancia de la denuncia entre los cubanos.

Martell Díaz sufrió su infarto más reciente hace apenas cinco meses y depende del clopidogrel para mantenerse con vida.

Sin embargo, el precio que le cobran en la farmacia privada lo coloca ante una disyuntiva brutal: pagar o arriesgarse a morir. «Yo tengo que comprar, busco, robo, lo que sea, para poder buscarme las pastillas», admite en el video.

Cuando reclamó a la empleada del establecimiento, la respuesta fue que el alza se justificaba porque «la comida también está cara». El denunciante rechaza ese argumento: «El dólar sube, eso es mentira, porque yo compro las pastillas, el que viaja, compra las pastillas hasta un precio, y aquí las que te venden, es una falta de respeto».

Los 500 pesos que pagó por diez tabletas representan aproximadamente el 16% del salario mínimo mensual en Cuba, fijado en 3,210 pesos desde julio de 2026 —equivalente a poco más de cuatro dólares al cambio informal—.

La pensión mínima de jubilación es incluso menor: 3,056 pesos al mes. Para un paciente crónico, costear ese tratamiento mes a mes resulta matemáticamente imposible.

Martell Díaz va más lejos en su denuncia y señala que varias de estas farmacias ni siquiera operan de forma legal: «Aquí todas no tienen licencia, son clandestinas».

El escenario que describe no es aislado. El régimen autorizó mediante el Decreto 160/2026 la apertura de farmacias privadas gestionadas por mipymes y cooperativas, con precios libres y supervisión del MINSAP, vigente desde el 4 de agosto.

A comienzos de septiembre se evaluaban 36 proyectos y 14 habían recibido autorización. Pero los precios documentados en estos establecimientos son prohibitivos: cefalexina pediátrica a 2,000 pesos, nistatina a 1,200 pesos, vitaminas entre 2,000 y 3,000 pesos.

El trasfondo es una crisis farmacéutica estructural. BioCubaFarma reconoció en junio de 2026 que no podía garantizar cerca de 300 de los 395 medicamentos comprometidos para el sistema sanitario, con una brecha de financiamiento superior a 250 millones de dólares.

El propio presidente Miguel Díaz-Canel admitió el miércoles el déficit de medicamentos y reconoció la existencia de un mercado ilegal donde productos importados se revenden a precios abusivos, aunque atribuyó la crisis al embargo estadounidense.

El clopidogrel figura entre los fármacos de difícil acceso en la red estatal cubana, lo que empuja a pacientes como Martell Díaz a recurrir al mercado privado o informal a cualquier costo.

«Para un enfermo, para la vida. Y para la muerte. Porque si no la tomas, te mueres. Y el gobierno no la tiene. En particular la tiene», resume el cubano con una claridad que ningún comunicado oficial ha igualado.

«Ya está bueno el abuso, señores, hasta cuándo vamos a ir aguantando esto», concluye en el video.

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