un brusco cambio en su filosofía actual

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Desde hace casi 15 años, Apple tiene una estrategia clara: cobra (mucho) por su hardware y regala prácticamente todo su software. Parece que este sistema, que tan buenos resultados le ha dado, está a punto de terminarse. Y no solo eso, por primera vez en casi 40 años, el software de la compañía va a poder instalarse en máquinas que no tengan el logo de la manzana mordida. Según informa TechSpot, la compañía que dirige Tim Cook está a punto de empezar a cobrar por Apple CarPlay, no a los usuarios de manera directa, pero sí a las marcas de automóviles, que podrán instalarlo de forma nativa en sus vehículos.

Este nuevo modelo de negocio empezaría no con las actuales versiones del sistema operativo para autos de la compañía, sino para la próxima generación, más conocida como «Apple CarPlay de próxima generación». Este cambio marca un raro regreso a la concesión de licencias de software para Apple.

La marca de la manzana mordida ha crecido brutalmente en las últimas décadas creando una sinergia armoniosa entre su software y su hardware. Al conceder la licencia de su CarPlay de nueva generación a los fabricantes de automóviles, les cede el control del «hardware». Se trata de un cambio radical en la forma en que la empresa ha operado, que ha estado marcada por la determinación de mantener la experiencia Apple firmemente bajo su control.

La próxima generación de CarPlay se va a lanzar en los sistemas de los fabricantes de gama alta Porsche y Aston Martin. A diferencia del Apple CarPlay normal, que está ampliamente disponible en vehículos de todo el espectro de precios, parece que Apple está dando una clara indicación de que no es probable que veamos la próxima generación de CarPlay en «cualquier» auto, como es el caso actualmente.

La próxima generación de CarPlay se va a lanzar en los sistemas de los fabricantes de gama alta Porsche y Aston Martin.

La próxima generación de CarPlay se verá inicialmente solo en Porsche y Aston Martin, dos marcas de gama alta. (Foto: Bob Henry/UCG/Universal Images Group via Getty Images) (UCG via Getty Images)

En la versión actual, totalmente gratuita, los carros ejecutan una versión integrada del software de Apple a través del iPhone del usuario, no de la unidad principal de entretenimiento del vehículo. Es decir, que todo el proceso se ejecuta en aparatos de la marca Apple, no en los computadores de los autos.

El Apple CarPlay actual evita que haya problemas de hardware como que el sistema sea lento o deje de funcionar. Se trata de una jugada de Apple para gestionar cualquier posible daño a su reputación por el posible uso de su software en hardware de calidad inferior, y sirve para mantener un firme control sobre la imagen de Apple como marca premium.

Si Apple ha decidido que Apple CarPlay pueda funcionar de forma nativa en vehículos de Porsche y de Aston Martin seguramente sea porque está segura de que su sistema operativo va a funcionar sin ningún tipo de problema en ellos. Además, esta decisión pone de relieve las ambiciones de Apple de consolidar su reputación y continuar su avance en el mercado de los productos de lujo, donde los márgenes son considerablemente mayores: es muy probable que esté cobrando muchísimo dinero por autorizar su software en estos automóviles.

No es la primera vez que Apple licencia sistemas operativos

Esta decisión contrasta fuertemente con la última vez que Apple entregó las llaves, por así decirlo, de uno de sus sistemas operativos. En diciembre de 1994, cuando Steve Jobs aún estaba en el exilio, el entonces consejero delegado de Apple, Michael Spindler, firmó un acuerdo con Power Computing para licenciar su sistema operativo Macintosh. Era un intento de contrarrestar el descenso de las ventas y el auge de los PC con software Windows licenciado por Microsoft, y la empresa pensó que podría ayudar a aumentar los ingresos. El efecto fue exactamente el contrario: los clones de Mac, mucho más baratos, resultaron ser mucho más populares, mientras que los 50 dólares que Apple recibió por cada clon vendido no compensaron ni de lejos el descenso de las ventas de Mac que provocó la fallida estrategia.

Aunque la estrategia de licencias de software de Apple con la próxima generación de CarPlay parece estar en un terreno mucho más sólido, plantea otra pregunta intrigante: ¿en qué chipset se ejecuta el sistema operativo CarPlay de Apple? Nvidia es uno de los principales fabricantes de equipos originales que suministra chips basados en la arquitectura ARM, la misma que utiliza Apple, a los fabricantes de autos. Pero incluso si pudiera ejecutar fácilmente el código de Apple, eso significaría que Apple entregaría ese código a Nvidia (o a otro proveedor de chips) y trabajaría con sus equipos para asegurarse de que todo funciona sin problemas.

Este escenario es algo poco probable, sobre todo teniendo en cuenta la determinación de Apple de controlar la experiencia del usuario tanto como sea posible. Parece entonces, casi inevitable, que los carros que ejecuten la próxima generación de CarPlay también van a utilizar los procesadores de Apple, pero esto es pura especulación, ya que no se ha hablado nada de esto.

¿Qué pasa con el esperado Apple Car?

Parecer que la próxima generación de CarPlay proviene del proyecto más secreto de Apple en estos momentos: el famoso Apple Car. Los últimos rumores apuntan a que el automóvil de la compañía, que podría llevar una década de desarrollo, se podría presentar en 2028. Sin embargo, es posible que ese proyecto no llegue a buen puerto y se ha visto acosado en repetidas ocasiones por problemas importantes y rotación de altos ejecutivos.

Si el Apple Car se hubiera lanzado ya, parece poco probable que Apple hubiera concedido la licencia de Car Play de nueva generación, ya que -sin duda- la experiencia en el carro que ofrece es algo que Apple hubiera preferido mantener en exclusiva para su propio auto como punto clave de diferenciación. Al conceder la licencia de CarPlay de nueva generación, Apple recupera al menos un rendimiento relativamente pequeño de su inversión, pero también evita que Android Automotive se convierta en el nuevo sistema operativo por defecto de los carros más exclusivos.

Sin embargo, esto plantea aún más preguntas: aunque es estratégicamente importante evitar que Google se haga con el mercado del software integrado para automóviles, ¿qué ocurrirá si finalmente se lanza el Apple Car? ¿Se quedarán Porsche, Aston Martin y otros en la estacada? ¿O se conformará Apple con seguir concediendo licencias para su nueva generación de Car Play con algún tipo de diferenciación de interfaz de usuario que lo haga posible? ¿Merecerá la pena continuar con la iniciativa por las posibles ventas adicionales de silicio de Apple y los derechos de licencia? En unos años lo sabremos.

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