El copiloto de FlyDubai que, según las autoridades, estuvo a punto de provocar un accidente durante un vuelo con destino a Tel Aviv y 182 personas a bordo fue inhabilitado para pilotar en Omán Air por preocupaciones sobre una posible adopción de posturas extremistas.
Sin conocer los detalles de sus antecedentes la aerolínea con sede en los Emiratos Árabes Unidos contrató después al copiloto, de acuerdo con una persona al tanto del caso que pidió no ser identificada a la agencia Associated Press por tratarse de una investigación regional en curso. Hasta el momento, no trascendió qué alcance tuvo la revisión de precedentes que recibió antes de su incorporación a la compañía.
La prohibición impuesta por Omán Air al copiloto fue publicada en primer término por The Wall Street Journal. Las autoridades analizan el episodio, que afectó al sector turístico de la región, abrió interrogantes sobre la seguridad aérea y elevó la tensión en Medio Oriente, en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Según fuentes familiarizadas con la pesquisa en diálogo con el medio estadounidense ABC News, el copiloto habría sido identificado como Hamam Al Hammami, de 29 años. Mientras trabajaba en prácticas para Oman Air en 2024, el sospechoso fue hallado en posesión de material extremista, según indicaron al medio. Tras ese episodio, pudo continuar en la aerolínea en un puesto administrativo. Más tarde ingresó a FlyDubai.
Abu Dhabi canceló todos los servicios aéreos hacia Israel, una medida que afectó a cientos de pasajeros que viajan cada día entre ambos países. El gobierno israelí y el emiratí acordaron vuelos de repatriación desde el viernes para trasladar a pasajeros que quedaron varados tras la suspensión de las conexiones comerciales. Un funcionario israelí, que tampoco estaba autorizado a hablar públicamente, confirmó el acuerdo bajo condición de anonimato. El primer vuelo de repatriación despegó poco antes de las 23:00 desde los Emiratos Árabes Unidos y llegó a Tel Aviv poco después de la 1:00, según la información publicada por el Aeropuerto Internacional Ben Gurion. El aeropuerto informó que Arkia e Israir tenían vuelos previstos desde Dubái durante las primeras horas del sábado. La aerolínea El Al esperaba trasladar pasajeros desde esa ciudad hacia Israel el domingo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que la información preliminar apunta a posibles vínculos entre el vuelo de FlyDubai y Teherán, aunque aclaró que no recibió detalles adicionales. En ese sentido, advirtió que Washington castigará “con dureza” a los responsables si se confirma la participación de agentes iraníes.
La investigación cuenta con participación de autoridades israelíes, aunque los Emiratos Árabes Unidos encabezan las pesquisas, según un funcionario que habló bajo condición de anonimato porque no tenía autorización para declarar ante los medios. Esa fuente indicó que todavía se desconoce si el atacante actuó como parte de un grupo y precisó que, por ahora, no existen pruebas de un vínculo con Irán.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sostuvo que el copiloto atravesó una “radicalización islamista”. “Estamos investigando si fue enviado, y quien lo haya hecho pagará un precio muy alto”, señaló el jefe de Gobierno en un mensaje de vídeo difundido el viernes.
El asesor diplomático principal de los Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, definió el ataque contra FlyDubai como un “peligroso acto terrorista” en una publicación en la red social X y elogió al capitán de la aeronave por evitar una catástrofe.
El caso pone bajo escrutinio a las autoridades emiratíes, que construyeron una reputación basada en medidas contra las actividades extremistas y que, en ocasiones anteriores, expresaron malestar ante cuestionamientos sobre sus protocolos de seguridad. “Los emiratíes estarán interesados en proteger su reputación”, afirmó Jon Alterman, director de Seguridad Global y Geoestrategia del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington. “Creen que la gente debe verlos como un lugar muy seguro, no como un lugar con graves fallos de seguridad”.
El capitán del vuelo de FlyDubai, Smit Machchhar, resultó herido durante el ataque dentro de la cabina del Boeing 737 que aterrizó el miércoles en Tabuk, Arabia Saudita, con 174 pasajeros y ocho tripulantes a bordo, la mayoría de ellos israelíes.

Machchhar y el copiloto fueron trasladados el jueves desde Arabia Saudita hacia los Emiratos Árabes Unidos, según informó el reino. El capitán permanece internado en un hospital de Abu Dabi. El viernes, Machchhar habló por videollamada con el primer ministro de India, Narendra Modi, y relató el episodio desde la cama del hospital, con la cabeza vendada.
“Tenía muchísimas heridas. Me había caído”, dijo entre sollozos. “Luchaba por mi vida. En un momento dado, me di cuenta de que si no me levantaba… los pasajeros perderían la vida”.
Los primeros signos de la emergencia aparecieron más de dos horas después del despegue, cuando el avión descendió de forma repentina hasta los 16.600 pies, según las plataformas de seguimiento de datos. Pasajeros ubicados cerca de la parte delantera escucharon ruidos de una pelea dentro de la cabina poco antes de esa caída, relató Daniel Schlichter, quien viajaba en la segunda fila. Luego, la aeronave subió hasta los 21.725 pies y descendió otra vez hasta los 15.000 pies, nivel que mantuvo durante más de una hora hasta el aterrizaje en Tabuk.
“El avión empezó a caer muy rápido y todos retrocedimos, como si la gravedad nos hubiera arrastrado hacia atrás”, dijo Schlichter. El pasajero afirmó que los gritos de los menores durante el descenso fueron “horribles”. “Una de las cosas que nunca olvidaré son los gritos de los niños”, dijo Schlichter. “Podía oír a los niños gritar: ‘¡No queremos morir! ¡No queremos morir!’”
El capitán abrió la puerta de la cabina, lo que permitió la entrada de pasajeros que redujeron al copiloto. Luego lo sacaron de ese sector y lo acostaron en el suelo de la cabina principal, donde le ataron las manos con auriculares. A pocos centímetros, un dentista, el doctor Shota Musayev, atendió las heridas de Machchhar. Schlichter y Musayev señalaron que no vieron cuchillos ni otras armas en la parte delantera de la aeronave.
“Podía ver toda la sangre en el suelo y no podía creer que siguiera vivo, porque tenía muchísimas heridas”, recordó Schlichter sobre el capitán.
(Con información de Associated Press)






