
El rescate con vida de dos hombres de un túnel hidroeléctrico en las profundidades del Himalaya nepalí, nueve días después del desastre, ha despertado la esperanza en Nepal.
El ánimo entre los rescatistas es alto. Pero llegar hasta las personas que aún permanecen atrapadas en el túnel —y cuyo estado se desconoce— será todo un reto.
Las fuerzas nepalíes creen que otras 40 personas siguen atrapadas en el túnel del proyecto hidroeléctrico Trishuli 3A. Se desconoce su estado.
Los rescatistas están utilizando “diversos tipos de detectores, detectores térmicos… cámaras alargadas, vehículos pilotados a distancia, drones de diversa índole”, declaró a CNN en una entrevista el jueves el general de división Anup Jung Thapa, jefe de operaciones militares.
En uno de los túneles hay un conducto para el drenaje del agua, donde esta tiene unos 26 metros (85 pies) de profundidad, informó.
La semana pasada, CNN entrevistó a trabajadores de la compañía hidroeléctrica que se encontraban en un túnel cercano. Estos relataron cómo el agua, el cemento y los escombros se precipitaban en la oscuridad durante la inundación.
Contaron cómo vieron los cuerpos de sus compañeros ser arrastrados por la corriente mientras luchaban desesperadamente por salir a la superficie, a más de 200 metros de distancia. Les tomó seis horas llegar hasta allí.
La zona es increíblemente remota y la conectividad es limitada, lo que subraya lo difícil que sigue siendo esta operación de rescate para quienes trabajan día y noche para salvar a sus amigos y compañeros.
Durante todo el viernes, los helicópteros despegaron y aterrizaron constantemente desde el cuartel de Trishuli.
En las paredes exteriores del cuartel hay decenas de fotos de desaparecidos, que ilustran el número de personas que aún permanecen en paradero desconocido.









