Santo Domingo.- Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y las pandillas en Haití, a unos 45 kilómetros de la frontera con Jimaní, mantienen la tensión sobre la seguridad dominicana. Mientras el Gobierno asegura que la frontera está resguardada, legisladores advierten que la evolución de la crisis haitiana obliga a extremar las medidas de seguridad ante una posible llegada masiva de haitianos.
La crisis de inseguridad en Haití vuelve a generar preocupación por sus posibles repercusiones en la República Dominicana y la seguridad de la frontera.
El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, restó gravedad a la situación al señalar que el vecino país arrastra desde hace años un escenario de violencia e inestabilidad, agravado tras el asesinato de su presidente, Jovenel Moïse. Aseguró que más de 10 mil militares resguardan la frontera.
Ante la escalada de violencia en Haití, el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, informó que se prohibió a los camioneros dominicanos entrar a territorio haitiano y que las mercancías deben entregarse en la frontera hasta que se restablezca la pacificación.
La situación en Haití llevó a diputados del PLD a plantear que debió desplegarse un amplio contingente militar por una posible llegada masiva de haitianos, mientras legisladores del PRM abogan por reforzar los controles fronterizos.
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La tensión se intensificó tras una emboscada en la parte metropolitana de Puerto Príncipe, donde cuatro militares salvadoreños de la Fuerza de Supresión de Pandillas desaparecieron. Desde entonces, las fuerzas de seguridad mantienen operaciones contra las bandas armadas en esa zona.
Paliza aseguró que el Gobierno tomará las medidas adicionales que sean necesarias para proteger la integridad del territorio dominicano y reforzar la seguridad fronteriza, en función de cómo evolucione la situación en Haití.
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