Al gobierno del presidente Abinader le conviene manejar con cuidado la crisis de Haití en la presente etapa en la cual un equipo de 4 técnicos militares salvadoreños ha sido secuestrado por una de las bandas que azotan el país vecino, y mantener abierta la frontera para facilitar los intercambios y los negocios.
Sería muy malo que la parte dominicana entre en pánico por el supuesto de que se pudiera producir una avalancha de haitianos huyendo de las bandas que han demostrado actividad tan cerca de la frontera como en Crois- des- Bouquets, solamente a 45 kilómetros de la ciudad de Jimaní, el paso más cercano a Puerto Príncipe.
Pese a los aspavientos de algunos comentaristas políticos, lo mejor que hacen los dominicanos es confiar en el presidente Abinader y en las decisiones tomadas por el Ministerio de la Defensa y los altos mandos militares que siguen con atención lo que pasa del otro lado, sin repetir errores del pasado.
Con anterioridad, la parte dominicana se alarmó por sucesos que supuestamente ocurrían en Haití, como fue en 1963, durante el gobierno del profesor Bosch, cuando se produjo un despliegue de tropas y los dos países estuvieron a punto de irse a la guerra. También ocurrió una alarma en 1983 tras el gobierno de Haití denunciar por canales diplomáticos una amenaza de invasión.
En esa ocasión la parte haitiana reveló a la dominicana que Daniel Sansarick, un viejo antiduvalierista, que en la época estaba exiliado en la República Dominicana, se aprestaba a lanzar una invasión para derrocar al presidente Jean Claude Duvalier, lo que motivó el nerviosismo en las altas instancias militares del régimen del entonces presidente Jorge Blanco.
Ayer, el canciller dominicano Víctor Ito Bisonó expresó su rechazo al percance sufrido por los técnicos militares de El Salvador y admitió que todo el mundo está muy preocupado por las acciones que llevan adelante las bandas. Dijo que le da seguimiento a la situación y la República Dominicana ofrece ayuda de salud si llega un herido desde el país vecino.
Bisonó se reunió recientemente en Washington, DC, con su colega norteamericano Marco Rubio, con quien trató diversos temas de interés entre los dos países y también la situación haitiana. Desde la capital norteamericana, el canciller Bisonó se trasladó a Canadá para reunirse con la canciller canadiense Anita Anand, con quien firmó un acuerdo de cooperación.
El pasado jueves el presidente salvadoreño Nayib Bukele viajó a Washington, DC, en el marco de sus afanes por lograr la liberación de los cuatro técnicos militares secuestrados por una de las más violentas bandas. Bukele urgió a los secuestradores a devolver a los técnicos de aviación que forman parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas que en total sumarán 5,000 hombres de diversos países.
Tras la visita de Bukele a la capital de Estados Unidos, se informó que Bukele y el presidente Trump trataron sobre los problemas de migración en Centroamérica, la lucha contra el crimen internacional y la trata de personas, pero es seguro que el tema de los cuatro técnicos militares también fue analizada debido a su urgencia.
Los cuatro técnicos militares están en manos de la pandilla “Perro Malo”, en español, una de las más violentas de las que se encuentran activas en Haití y que controlan buena parte de la capital y del país. Ayer se divulgó en redes sociales que el presidente Abinader había ordenado el cierre de la frontera, pero tal versión fue una repetición del anuncio de clausura que el gobernante dominicano con anterioridad. El ministro de las Fuerzas Armadas general Carlos Fernández Onofre dijo que su institución sigue de cerca la situación, pero que la frontera permanece abierta.

