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Desde la idea hasta el paciente: cinco claves para impulsar la innovación en salud

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Convertir un descubrimiento realizado en un laboratorio en un tratamiento, una tecnología médica o una herramienta clínica requiere mucho más que una buena idea científica. El proceso implica planificación, financiación, colaboración entre diferentes actores y una estrategia de transferencia que permita llevar los resultados de la investigación hasta los pacientes.

Así lo explicó Pablo Estañol, gestor de proyectos de innovación en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y coordinador de XarSMART, durante una entrevista en el programa Via 15, en la que abordó los principales desafíos para transformar el conocimiento científico en innovaciones con impacto real en salud.

A partir de su experiencia acompañando proyectos de transferencia, se identifican cinco claves para favorecer este proceso.

1. Pensar en la transferencia desde el inicio

La innovación no comienza cuando una tecnología ya está madura. Desde que surge un resultado experimental prometedor, los equipos de investigación pueden empezar a valorar cuál podría ser su aplicación y qué pasos serían necesarios para que llegue eventualmente a los pacientes.

Incorporar esta perspectiva desde las primeras etapas permite identificar oportunidades de desarrollo, proteger los resultados mediante las herramientas de propiedad intelectual correspondientes y preparar el proyecto para futuras colaboraciones.

La transferencia de conocimiento, por tanto, no debería considerarse una etapa posterior a la investigación, sino una dimensión que puede integrarse desde el comienzo del proyecto.

2. La innovación requiere equipos multidisciplinares

Un proyecto de investigación difícilmente llega por sí solo desde el laboratorio hasta la práctica clínica. En el proceso intervienen investigadores, especialistas en transferencia de conocimiento, expertos en propiedad intelectual, empresas, inversores, hospitales e instituciones públicas, entre otros actores.

La coordinación entre estos perfiles resulta fundamental para superar las diferentes etapas de desarrollo de una innovación.

En este contexto, la Oficina de Innovación de IDIBELL acompaña a los grupos de investigación en el proceso de transferencia y facilita conexiones con otros actores que pueden contribuir al desarrollo de las tecnologías.

Proyectos europeos como XarSMART también buscan reforzar estas conexiones y proporcionar herramientas y oportunidades para acelerar la llegada de los resultados científicos al mercado y al sistema sanitario.

3. La financiación debe buscarse durante todo el proyecto

La financiación constituye uno de los principales desafíos para los proyectos de innovación biomédica. En las primeras etapas, los investigadores suelen depender principalmente de recursos públicos, mientras que la inversión privada puede incorporarse cuando la tecnología alcanza un determinado nivel de madurez.

Por ello, la búsqueda de financiación debe entenderse como un proceso continuo, adaptado a las necesidades de cada fase de desarrollo.

Identificar convocatorias, establecer alianzas y diseñar una estrategia financiera adecuada puede determinar la capacidad de un proyecto para avanzar.

Un ejemplo son los Premios a la Innovación en Salud VTSO-XarSMART, que han destinado más de 100.000 euros a apoyar proyectos de investigación sanitaria desarrollados en instituciones públicas de Cataluña y favorecer la conexión entre investigadores y otros sectores.

4. Saber cuándo detener un proyecto también es innovar

No todos los proyectos de investigación terminan convirtiéndose en una empresa, una patente o un dispositivo médico. Detener una iniciativa cuando la evidencia científica demuestra que su potencial es limitado no necesariamente significa que haya fracasado.

La investigación biomédica está marcada por la incertidumbre y muchos proyectos deben interrumpirse porque los resultados obtenidos no alcanzan la solidez necesaria o porque la tecnología no cumple las expectativas iniciales.

En estos casos, disponer de asesoramiento adecuado permite que la decisión se base en la evidencia científica y técnica, y no simplemente en la falta de recursos, acompañamiento o oportunidades para validar la tecnología.

5. Crear una cultura de innovación en los centros de investigación

Además de impulsar proyectos concretos, otro desafío consiste en consolidar una cultura de innovación dentro de las instituciones científicas.

Esto supone que investigadores y residentes incorporen la transferencia de conocimiento como parte natural de su actividad y consideren desde las primeras etapas aspectos como la protección de los resultados, las necesidades clínicas, la colaboración con otros sectores y las posibles vías para trasladar el conocimiento a la sociedad.

Esta perspectiva adquiere especial relevancia en entornos donde existe proximidad entre investigación básica, investigación clínica y hospitales, ya que esta conexión puede facilitar la identificación de necesidades y el desarrollo de soluciones aplicables a los pacientes.

El camino hasta el paciente puede superar una década

El desarrollo de una tecnología biomédica requiere tiempo. Desde el descubrimiento inicial hasta su validación y posterior incorporación al sistema sanitario pueden transcurrir más de diez años, dependiendo del tipo de innovación y de los procesos regulatorios y clínicos necesarios.

A pesar de estos plazos, los primeros resultados de XarSMART muestran avances en la transferencia de conocimiento. Durante sus primeros tres años, el proyecto contribuyó a impulsar la creación de cuatro empresas basadas en tecnologías desarrolladas en instituciones públicas, con aplicaciones relacionadas con la atención a pacientes con ictus, medicina regenerativa, neurología y enfermedades inflamatorias.

Entre las iniciativas mencionadas se encuentran Myosafe, Irónicamente, Ardea Biotech y AIMS Medical.

De la buena ciencia al impacto en los pacientes

La experiencia de los proyectos de transferencia muestra que una investigación científicamente sólida es el punto de partida, pero no garantiza por sí sola que una innovación llegue a los pacientes.

Para transformar un descubrimiento en una solución sanitaria es necesario incorporar una estrategia de innovación desde las primeras etapas, proteger adecuadamente los resultados, conseguir financiación, establecer alianzas y contar con acompañamiento especializado durante un proceso que puede prolongarse durante años.

El objetivo final es que el conocimiento generado en los laboratorios pueda convertirse en beneficios concretos para los pacientes y para el sistema sanitario.

Fuente: IDIBELL.

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