La desaceleración económica global, la inflación en Estados Unidos y la incertidumbre por la política migratoria no han impedido que las remesas familiares enviadas por los dominicanos en el exterior no solo no se contraigan, sino que aceleren su crecimiento. Las cifras establecen un récord tras otro.
Lo sucedió en septiembre de este año es una muestra de que las cifras parecen no coincidir con el contexto de incertidumbre. República Dominicana recibió US$1,057.1 millones (RD$64,607 millones), un 6.6% más que el mismo mes de 2025, superando los US$1,000 millones (RD$61,117 millones) por séptimo mes consecutivo.
Según el Banco Central dominicano (BC), entre enero y septiembre de este año el monto recibido fue US$9,489.8 millones (RD$579,986 millones), un aumento absoluto de US$577.1 millones (6.5%) frente al mismo periodo de 2025, cuando ya se había crecido 9.5% respecto a 2024.
La data establece que, en total, 2024 cerró con US$10,859 millones (5.9% más que 2023), y 2025 cerró con un récord de US$11,866.3 millones (10.3% más que 2024), según el comunicado oficial del BC publicado en enero de 2026. Para cierre de año, el emisor proyecta más de US$12,200 millones, a pesar de la entrada en vigor del impuesto del 1% a los envíos en efectivo desde Estados Unidos.
Última década
La evolución de los últimos 10 años que publica el BCRD muestra que el flujo parece desacoplado de la coyuntura económica internacional. Si en 2015 las remesas rondaban los US$4,960 millones, en 2019 ya eran US$7,087 millones, mientras que en 2020 subieron a US$8,219 millones en plena pandemia.
Para 2021 el monto recibido aumentó a US$10,402.5 millones, en parte por los estímulos fiscales en Estados Unidos, y tras una ligera caída en 2022 (US$9,856 millones) retomaron la senda alcista: US$10,157 millones en 2023, US$10,859 millones en 2024 y US$11,866.3 millones en 2025. Según el informe, se duplicaron en una década.
Ese comportamiento, contraintuitivo en un contexto de crisis, tiene explicación en la estructura del mercado laboral estadounidense, que es la fuente del 80% al 81.7% de las remesas dominicanas.
De acuerdo con el BC, el índice de gestores de compras (PMI) no manufacturero se mantiene por encima de 52 puntos en 2025-2026, indicando expansión en el sector servicios, donde se emplea gran parte de la diáspora dominicana en restaurantes, hoteles, construcción, salud y transporte.
El desempleo general en Estados Unidos se ha mantenido en torno al 4.0%, nivel de pleno empleo, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) citada por el BCRD.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en su informe “Las remesas a América Latina y el Caribe en 2024 y 2025”, explica el fenómeno regional: entre 2016 y 2025 las remesas a América Latina y el Caribe pasaron de US$72,600 millones a US$168,600 millones, un crecimiento de 132%, mientras que el número de emigrantes solo creció 41%, hasta 44 millones. Destaca que n o solo hay más gente enviando, sino que cada migrante envía más.
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El BID también advierte que en 2025 se observó un comportamiento atípico: ante mayor incertidumbre migratoria en Estados Unidos, muchos migrantes adelantaron envíos y recurrieron a ahorros, lo que impulsó un crecimiento de 20.4% en Centroamérica y República Dominicana en el primer semestre. En el caso dominicano, el BID establece que las remesas representaron 9.2% del PIB en 2023-2024 (US$10,125 millones) y más del 9% en 2025, según su informe de 2025.
El efecto multiplicador es clave: según el BCRD, los recursos financian consumo, inversión y a los sectores más vulnerables, y en 2024 equivalieron al 78% de las exportaciones totales y al 98% de los ingresos por turismo. La entidad estima que alrededor de 400,000 hogares (12% del total) reciben remesas.
Profundización
El fenómeno es más intenso en Centroamérica, pero con matices. El Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en su Estudio Económico de Centroamérica y República Dominicana 2023 y perspectivas para 2024, muestran que Guatemala y Honduras crecieron 10.9% y 9.2%, respectivamente en 2023, y Nicaragua 54% por segundo año consecutivo por factores sociopolíticos.
Según el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) 2025, Honduras depende de las remesas en 30% de su producto interno bruto (PIB), El Salvador 28%, Nicaragua 27% y Guatemala 19%, frente a solo 1% en Panamá y Costa Rica y casi 5% en Belice.
Dependencia
El Consejo Monetario Centroamericano (CMCA) explica que la elasticidad de las remesas respecto al PIB de Estados Unidos es alta, que el desempleo hispano reduce los flujos con rezago, y que la depreciación de las monedas locales incentiva mayores envíos para mantener el poder adquisitivo. Además, el costo de envío influye, aunque menos.
En el caso dominicano, el CMCA señala que la diáspora es más diversificada geográficamente: España aporta 6.9% (US$65.1 millones en diciembre 2025), Haití 1.8%, Suiza 1.5% e Italia 1.4%, lo que atenúa el impacto de políticas estadounidenses.
Las agencias oficiales de Estados Unidos confirman la resiliencia. El Bureau of Economic Analysis (BEA, siglas en inglés) y la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, siglas en inglés) reportan que los salarios en servicios y construcción, donde se concentran los dominicanos y centroamericanos, crecieron por encima de la inflación en 2024-2025.
En este contexto, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) registra que, a pesar del endurecimiento migratorio, la diáspora establecida, estimada 1.3 millones de dominicanos solo en Estados Unidos, como señala el Instituto del Dominicano en el Exterior (Index), tiene estatus mayormente legal, mayor bancarización y acceso a plataformas digitales exentas del nuevo impuesto del 1%.
El Banco Mundial, en su Panorama de América Latina y el Caribe a octubre 2026, advierte que el riesgo estaría en una desaceleración en 2027 si Estados Unidos entra en recesión, pero por ahora proyecta que República Dominicana, Guatemala y Honduras liderarán el crecimiento en el flujo de remesas con tasas de 3.5% a 6%.
Hasta septiembre, el crecimiento de remesas a República Dominicana es de un 6.5%.
Informe
En el caso de los países de Centroamérica, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyectó para 2025 flujos récord de US$55,295 millones. Honduras lideraría con US$11,983 millones (26%), Guatemala US$25,857 millones (20.2%), El Salvador US$10,001 millones (17.9%) y Nicaragua US$6,199 millones. Costa Rica, Panamá y Belice, con diásporas pequeñas, cerrarían con US$705 millones, US$477 millones y US$173 millones respectivamente. Todos tienen a Estados Unidos como origen de más del 73.5% de los flujos.
Para República Dominicana, el fenómeno de las remesas confirma que son el programa social más eficaz del país, como lo describen analistas locales. No dependen tanto de la coyuntura global como del vínculo familiar y de la resiliencia de la diáspora. Mientras la región crece a 2.2% según el Banco Mundial, las remesas crecen a 6.5% en 2026 y sostienen el consumo de los hogares, la estabilidad cambiaria y la reducción del déficit de cuenta corriente.
La lección de la última década, según Cepal, Banco Mundial y BID, es que las remesas ya no son un flujo anticíclico temporal, sino un componente estructural del ingreso nacional. El desafío para RD y Centroamérica es convertir ese flujo de consumo en inversión productiva, mediante inclusión financiera, reducción de costos de envío y formalización, para que el oxígeno que envía la diáspora desde El Bronx, Madrid o Washington Heights se traduzca en desarrollo a largo plazo.








