Vivir en una isla como la República Dominicana -donde el sol brilla casi todo el año- parecería la fórmula perfecta y garantizada para tener niveles óptimos de vitamina D. Sin embargo, la realidad clínica apunta a una paradoja silenciosa: la deficiencia de esta vitamina es sumamente común en la población.
Esto lo explican dos especialistas de la salud, una endocrinóloga y una dermatóloga. Ambas coinciden en que tomar sol no garantiza la eficiencia de esta vitamina, sino que depende de múltiples factores.
Día de la Vitamina D
El tema surge a propósito de que hoy lunes 2 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Vitamina D, consultamos a las expertas respecto a por qué según estudios hay tanta deficiencia de esta vitamina en la población dominicana, a pesar de que en el país casi siempre brilla el sol.
Hilda Escaño, endocrinóloga nutricionista, y la dermatóloga Luisa González Bogaert, afirmaron a Vivir, por separado, que el simple hecho de tomar sol no asegura la cantidad de vitamina D requerida por el organismo, ya que esto va a depender de diferentes factores tales como la edad de la persona, la genética, raza, hora en que se tome el sol, vestimenta que se utilice para hacerlo, tiempo para tomarlo, la alimentación, obesidad…
Expresa la doctora Escaño, de su lado, que la vitamina D constituye un problema de interés para la salud pública, porque desempeña un papel fundamental en la salud ósea y en el metabolismo del calcio.
Sin embargo -dice- las evidencias epidemiológicas para establecer con exactitud la prevalencia de su deficiencia en toda la población dominicana son limitadas.
“Aunque vivimos en un país tropical donde hay sol durante casi todo el año, esto no significa que todos tengamos niveles adecuados de vitamina D. Nuestro estilo de vida ha cambiado: muchas personas pasan la mayor parte del día en oficinas, vehículos o espacios cerrados y tienen poca exposición al sol”.
Añade, en ese sentido, que también influye la alimentación, porque son pocos los alimentos que contienen cantidades importantes de esta vitamina, a lo que afirma se suman otros factores, como la edad, el color de la piel, el exceso de peso y algunas enfermedades que pueden afectar su absorción o metabolismo.
Sostiene la endocrinóloga que es importante entender que vivir en el Caribe “no nos hace inmunes a este problema, sino que debemos prestar atención a la salud de nuestros huesos y a los factores que pueden aumentar el riesgo de deficiencia de vitamina D, entre ellos: la exposición a la radiación ultravioleta B (UVB), la pigmentación de la piel y la edad.
Indica que influye también, la composición corporal, la alimentación, la absorción intestinal y determinadas enfermedades o medicamentos.
En tanto, la doctora González Bogaert precisan que en grupos poblacionales de edad avanzada la absorción solar disminuye considerablemente en comparación con edades más jóvenes, así como también el porcentaje de piel expuesta al sol, siempre tomando en cuenta que no debe hacerse en las horas consideradas pico de radiación solar, es decir, entre las 10:00 de la mañana a 3:00 de la tarde.
“La clave consiste en saber que vivir en un país tropical no garantiza que la piel produzca suficiente vitamina D. La exposición solar es solo uno de los factores que determinan su concentración en sangre”, dice González Bogaert.
La absorción, la clave
Las doctoras Escaño y González coinciden en que el organismo produce vitamina D cuando la radiación UVB del sol llega a la piel, y que no basta que haya altas temperaturas o una sensación intensa de calor, sino que lo que determina la absorción es la cantidad de radiación UVB que alcanza la piel descubierta y la capacidad individual de sintetizar la vitamina.
Añaden que la exposición solar efectiva puede variar según la hora del día, la ropa, la superficie corporal expuesta, el tiempo que se pase al aire libre, la pigmentación cutánea y otros factores ambientales.
Causas que impiden la adecuada exposición al sol
Recuerdan que los rayos UVB no atraviesan el vidrio, el cristal, por lo que estar cerca de una ventana soleada no equivale a recibir la radiación necesaria para producir vitamina D, y que esta es liposoluble, por lo que su metabolismo podría verse afectado por condiciones como la obesidad y algunos trastornos de absorción intestinal.
Reiteran que la disponibilidad de sol es solo uno de los componentes para obtener esta vitamina. El objetivo no es exponerse indiscriminadamente a la radiación solar, porque al final el riesgo sería peor: cáncer de piel.
Alimentos que aportan vitamina D
Tanto González como Escaño advierten que la deficiencia de vitamina D podría deberse igualmente a una alimentación insuficiente.
Recomiendan el consumo de omega-3 contenido en pescados como: el salmón, la sardina, la caballa, atún, huevos, quesos, aceite de oliva, aceitunas, leches, bebidas de vegetales, cereales y en hongos.
“A una persona que consume poco pescado, no incluye alimentos fortificados y, además, tiene una exposición solar limitada, le puede resultar más difícil alcanzar los requerimientos diarios de vitamina D.
Otros factores
Los hábitos pueden influir, tales como la falta de caminatas al aire libre y evitar el sol. Sin embargo, asumir esa cultura por sí solo no basta, se requiere la exposición UVB efectiva, coinciden. “No todo el que permanece muchas horas bajo el sol va a producir la cantidad adecuada de vitamina D”, sostienen
¿Cómo impacta la deficiencia de vitamina D en la salud?
La endocrinóloga afirma que tal deficiencia impacta en la salud ósea, ya que es la que se encarga de facilitar la absorción intestinal del calcio y de la mineralización adecuada del esqueleto.
¿Podría provocar osteoporosis? a esto afirma que al ser una enfermedad multifactorial no depende únicamente de la falta de esta vitamina, sino otros factores como la edad, la menopausia, los antecedentes familiares, la genética y, en este caso, el bajo peso.
Doctora Hilda Escaño







