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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.– Cada verano los dominicanos observan cambios evidentes en el ambiente: cielos con tonalidades anaranjadas, temperaturas más elevadas y una reducción de la visibilidad. Poco después surge una información recurrente: una nueva nube de polvo del Sahara se encuentra sobre el Caribe.
Ante las frecuentes advertencias sobre posibles alergias, crisis respiratorias y otros problemas de salud, los doctores Gabriel Smester y José Miguel Stefan, neumólogos intensivistas, explicaron que aunque el fenómeno puede afectar la calidad del aire, su presencia no significa necesariamente que represente un peligro grave para toda la población.
Los especialistas señalaron que el polvo del Sahara puede provocar síntomas, especialmente en personas con enfermedades respiratorias, pero destacaron que para determinar el riesgo real es necesario conocer la concentración de partículas que llega al nivel del suelo.
El fenómeno se origina en las zonas desérticas del norte de África, donde los vientos levantan grandes cantidades de partículas que posteriormente recorren miles de kilómetros sobre el océano Atlántico hasta alcanzar el Caribe.
Este transporte ocurre principalmente durante el verano, razón por la cual en República Dominicana es habitual registrar estas intrusiones entre los meses de junio y agosto, aunque también pueden presentarse fuera de este período.
Sin embargo, los especialistas explicaron que una nube puede ser claramente visible desde imágenes satelitales sin que necesariamente exista una elevada concentración de partículas en el aire que respiran las personas.
“Para conocer el riesgo real no basta con saber que hay polvo del Sahara. También importa cuánto material particulado llega a nivel del suelo, durante cuánto tiempo permanece y cuál es el nivel de exposición de cada persona”, señalaron.
Estudios evidencian aumentos de material particulado
En República Dominicana se han documentado aumentos de material particulado durante la temporada de polvo sahariano. Estudios realizados en ciudades como Santo Domingo y Puerto Plata han confirmado que, en determinados días, las concentraciones pueden elevarse e incluso superar los valores recomendados.
No obstante, los especialistas aclararon que esta situación no ocurre con todas las nubes de polvo ni durante todos los días en que el fenómeno se encuentra presente.
Como ejemplo, citaron investigaciones realizadas en Puerto Plata, con mediciones entre los años 2020 y 2024, donde se encontró que el límite diario recomendado para material particulado fue superado aproximadamente en el 19 % de los días evaluados.
Esto demuestra que existe una exposición real durante determinados períodos, pero también que la mayoría de los días evaluados no representaron un problema significativo.
Por esta razón, los doctores Smester y Stefan consideraron incorrecto afirmar que cada llegada de polvo del Sahara constituye automáticamente una amenaza grave para la salud.
El riesgo puede aumentar cuando la intrusión es intensa, las concentraciones permanecen elevadas durante varias horas o días y las personas realizan actividades prolongadas al aire libre. La susceptibilidad individual también juega un papel importante.
Personas vulnerables deben tomar mayores precauciones
Una persona sana probablemente no presente síntomas durante una intrusión leve. Sin embargo, cuando la concentración de partículas aumenta, pueden aparecer molestias como irritación en los ojos, congestión nasal, irritación de garganta o tos pasajera.
Las personas con asma y otras enfermedades respiratorias, así como los fumadores, pueden presentar una mayor probabilidad de sufrir tos, sibilancias, opresión torácica o dificultad para respirar.
Los adultos mayores, los niños y las personas con enfermedades cardiovasculares también deben adoptar mayores precauciones durante episodios de mala calidad del aire.
Los especialistas aclararon que no toda crisis respiratoria registrada durante los días de presencia de polvo sahariano puede atribuirse directamente a este fenómeno, debido a que las infecciones, los alérgenos, el humo y otros contaminantes pueden provocar síntomas similares.
Recomiendan informarse sin alarmarse
Durante episodios importantes de intrusión de polvo, las personas más vulnerables deben limitar el ejercicio intenso y las actividades prolongadas al aire libre.
También se recomienda mantener las ventanas cerradas mientras la calidad del aire sea desfavorable, utilizar aire acondicionado cuando sea posible y continuar regularmente los medicamentos indicados para el asma u otras enfermedades pulmonares.
Los doctores Gabriel Smester y José Miguel Stefan destacaron que el polvo del Sahara forma parte de la realidad ambiental del Caribe y consideraron fundamental que las autoridades competentes mantengan un monitoreo constante de la calidad del aire.
En ese sentido, señalaron la importancia de que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales monitoree las concentraciones de material particulado y que en coordinación con el Ministerio de Salud Pública, se emitan las alertas correspondientes cuando las condiciones representen un riesgo para la población.
Finalmente, los especialistas advirtieron que, aunque el polvo del Sahara puede empeorar la calidad del aire y desencadenar síntomas o descompensaciones cuando alcanza concentraciones elevadas, uno de los principales problemas continúa siendo la desinformación y el alarmismo.
La recomendación, afirmaron, no es vivir con temor cada vez que una nube de polvo cruza el Atlántico, sino mantenerse informado sobre la calidad del aire, conocer los factores individuales de riesgo y adoptar medidas razonables cuando la exposición realmente lo justifique.
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