Redacción Internacional.- Las mascarillas exfoliantes para pies pueden ayudar a reducir la sequedad, las zonas ásperas y las callosidades, pero deben evitarse cuando existen lesiones, irritación u otros problemas de la piel, según explicó la dermatóloga Shilpi Khetarpal en Cleveland Clinic.
Estos productos de uso doméstico actúan mediante exfoliación química: sus ingredientes facilitan el desprendimiento de las células muertas acumuladas en la superficie de la piel. El resultado no es inmediato, sino que aparece gradualmente durante los días posteriores a la aplicación.
Khetarpal señaló que la piel de las plantas de los pies suele ser más gruesa debido al uso constante, lo que favorece la formación de áreas endurecidas y puede dificultar la acción de cremas y lociones.
La mascarilla busca retirar esa acumulación superficial, pero no elimina las causas que provocan su aparición. Durante los primeros días, los pies pueden sentirse igual; posteriormente, comienza la descamación y la superficie se vuelve más suave.
¿Cuándo evitar las mascarillas?

La dermatóloga distinguió la sequedad y la rugosidad habituales de las alteraciones que requieren evaluación médica. Aplicar ingredientes exfoliantes sobre una zona irritada o lesionada puede agravar las molestias.
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Estos productos no están diseñados para tratar enfermedades de la piel ni deben sustituir una consulta profesional cuando aparecen cambios que exceden la resequedad común.
Si existe una afección o antecedentes de problemas en esa zona, Khetarpal aconsejó solicitar orientación médica antes de utilizar una mascarilla. Cuando hay una lesión o irritación, corresponde identificar su causa y determinar el tratamiento adecuado.
Frecuencia y cuidado posterior
La especialista indicó que este tipo de exfoliación no debería repetirse antes de seis a ocho semanas. También consideró poco probable que se necesite una nueva aplicación antes de tres o cuatro meses.
Según explicó, se trata de un recurso ocasional para la sequedad y las callosidades, por lo que no debe incorporarse como una práctica diaria o semanal.
Una vez finalizada la descamación, recomendó mantener hidratada la piel. Entre las opciones, mencionó aplicar vaselina antes de dormir y cubrir los pies con medias de algodón durante la noche.
Para las nuevas zonas secas o endurecidas que aparezcan después de completar el proceso, sugirió utilizar suavemente una piedra pómez durante la ducha.
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