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Red de protección social y reformas necesarias de los sistemas de salud y jubilación

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La sucesión de crisis financieras, conflictos geopolíticos, interrupciones en las cadenas de suministro y episodios de inflación que han caracterizado los últimos años ha dejado una lección que no debería pasar inadvertida: ningún país puede sostener su estabilidad económica y social sin una red de protección capaz de responder ante la enfermedad, el desempleo, la discapacidad y la vejez.

Las guerras, la volatilidad de los combustibles, el encarecimiento de los alimentos y de los medicamentos y el aumento de los costos de los servicios médicos ejercen una presión creciente sobre los hogares. Cuando una familia pierde ingresos y, simultáneamente, enfrenta una enfermedad grave o la jubilación de uno de sus miembros, el riesgo económico se transforma rápidamente en un problema social.

República Dominicana no está al margen de esta realidad. El país ha construido desde 2001 un Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) que ha ampliado considerablemente la cobertura de salud y pensiones. Sin embargo, la expansión cuantitativa de la afiliación no significa que todos los dominicanos reciban el mismo nivel de protección, ni que el sistema haya resuelto sus problemas de calidad, suficiencia de las pensiones, costos de bolsillo, informalidad laboral y sostenibilidad financiera.

La discusión debe pasar, por tanto, de la pregunta de cuántas personas están afiliadas a una pregunta más importante: ¿qué protección efectiva recibe cada ciudadano cuando realmente necesita utilizar el sistema?

Una cobertura amplia, pero con desafíos pendientes

La seguridad social dominicana presenta hoy una cobertura sanitaria cercana a la universalidad. La SISALRIL ha informado que alrededor del 97.5 % de la población cuenta con cobertura del Seguro Familiar de Salud (SFS), equivalente a más de 10.6 millones de personas. De ellas, aproximadamente 5.6 millones corresponden al Régimen Subsidiado, 4.8 millones al Régimen Contributivo y cerca de 119 mil a pensionados y jubilados con cobertura sanitaria. (SISALRIL)

Esta cifra representa uno de los principales avances sociales del país durante las últimas dos décadas. Pero cobertura no es sinónimo de protección integral. Persisten diferencias importantes entre los servicios disponibles en el régimen contributivo y subsidiado, la capacidad de pago de los hogares, el acceso territorial a especialistas y hospitales, la disponibilidad de medicamentos y los servicios que deben ser financiados directamente por el paciente.

El problema se vuelve más evidente cuando se examinan los gastos de bolsillo. La propia SISALRIL ha señalado recientemente que los medicamentos representan alrededor del 54 % del gasto de bolsillo en salud de los hogares. (SISALRIL)

Por consiguiente, la reforma de la seguridad social no debería concentrarse exclusivamente en aumentar el número de afiliados. El desafío consiste en conseguir que el seguro reduzca efectivamente el riesgo financiero de enfermarse.

El tamaño del sistema contributivo

El Régimen Contributivo constituye la columna financiera de la seguridad social para los trabajadores asalariados y sus empleadores. En junio de 2025 registraba 2,383,347 trabajadores cotizantes y 106 mil empleadores, mientras la masa salarial cotizable alcanzaba RD$89,549 millones y el salario promedio cotizable RD$37,572.82. (TSS)

Cuadro 1. Indicadores del Régimen Contributivo

Indicador Último dato oficial disponible
Trabajadores cotizantes 2,383,347
Empleadores cotizantes Más de 106,000
Cotizaciones registradas 2,477,125
Salario promedio cotizable RD$37,572.82
Masa salarial cotizable RD$89,549 millones
Participación del sector servicios en las cotizaciones 82.3 %
Administración Pública dentro de las cotizaciones 27.7 %
Comercio 16.1 %
Hoteles, bares y restaurantes 6.9 %

Fuente: TSS, Boletín Estadístico del Régimen Contributivo, junio de 2025. (TSS)

Estas cifras permiten observar la importancia de la formalización laboral. Mientras mayor sea el número de trabajadores registrados y mayor sea el salario cotizable, mayor será la capacidad financiera para sostener los seguros de salud y pensiones.

El problema dominicano continúa siendo que una parte importante de la población económicamente activa permanece fuera del empleo formal. El trabajador informal puede tener ingresos y desarrollar una actividad económica, pero no necesariamente genera cotizaciones regulares para una pensión y un seguro de salud contributivo.

De ahí que cualquier reforma deba incorporar mecanismos que hagan más atractivo y sencillo formalizar a trabajadores independientes, microempresas y pequeñas unidades productivas.

¿Cuánto aportan el trabajador y el empleador?

El Seguro Familiar de Salud del Régimen Contributivo se financia con una cotización de 10.13 % del salario cotizable: 7.09 % corresponde al empleador y 3.04 % al trabajador. En el Seguro de Vejez, Discapacidad y Sobrevivencia la distribución es 7.10 % para el empleador y 2.87 % para el trabajador, para un total de 9.97 %. El Seguro de Riesgos Laborales es financiado exclusivamente por el empleador. (TSS)

Desde febrero de 2026 el salario mínimo nacional utilizado para calcular los topes de cotización fue fijado en RD$23,223. Los topes de salario cotizable son RD$232,230 para salud, RD$464,460 para pensiones y RD$92,892 para riesgos laborales. (TSS)

Cuadro 2. Aportes obligatorios al Sistema Dominicano de Seguridad Social, 2026

Seguro Empleador Trabajador Total
Seguro Familiar de Salud 7.09 % 3.04 % 10.13 %
Pensiones 7.10 % 2.87 % 9.97 %
Riesgos laborales 1.00 % + 0.10-0.30 % según riesgo 0 % 1.10-1.30 %
Total salud + pensiones 14.19 % 5.91 % 20.10 %

Fuente: TSS y normativa del SDSS. (TSS)

Para apreciar el efecto en términos monetarios, si se aplicaran los porcentajes de salud al tope de RD$232,230, el aporte máximo mensual sería aproximadamente RD$16,465 para el empleador y RD$7,060 para el trabajador. En pensiones, aplicados al tope de RD$464,460, serían aproximadamente RD$32,977 y RD$13,330, respectivamente.

Cuadro 3. Ejemplo de aportes máximos mensuales en 2026

Seguro Base máxima Empleador Trabajador
Salud RD$232,230 RD$16,465 RD$7,060
Pensiones RD$464,460 RD$32,977 RD$13,330
Riesgos laborales* RD$92,892 RD$1,022-RD$1,208

*Dependiendo del nivel de riesgo de la actividad económica.

Estos valores son máximos calculados sobre los topes oficiales y no significan que todos los trabajadores paguen esas cantidades. En los salarios inferiores al tope, la cotización se calcula sobre el salario cotizable correspondiente.

El Plan Básico: un piso común de protección

Una de las fortalezas conceptuales del sistema consiste en establecer un conjunto mínimo de prestaciones que debe recibir el afiliado independientemente de la ARS seleccionada.

El Plan Básico de Salud y su desarrollo mediante el Plan de Servicios de Salud (PDSS) constituyen ese piso común. La SISALRIL mantiene actualizado el catálogo de prestaciones, coberturas y resoluciones que determinan los servicios que deben ser garantizados por el sistema. (SISALRIL)

Esto significa que la diferencia entre las ARS no debe interpretarse como si una pudiera eliminar las prestaciones obligatorias del PDSS y otra ofrecerlas. Las prestaciones básicas están sujetas a regulación. Las diferencias aparecen principalmente en la red de prestadores, servicios administrativos, planes alternativos, complementarios, habitaciones, coberturas adicionales, límites superiores, condiciones de reembolso y otros beneficios que dependen del producto contratado.

El verdadero desafío es que el Plan Básico sea suficientemente amplio para evitar que una enfermedad frecuente o de alto costo obligue a las familias a utilizar sus ahorros.

En los últimos años se han producido ampliaciones importantes. La cobertura de medicamentos de alto costo para cáncer fue elevada a RD$2.09 millones y se estableció una cobertura de RD$1 millón para determinados tratamientos no oncológicos. En 2026 también fue elevada a RD$1,393,380 la cobertura para atenciones médicas derivadas de accidentes de tránsito. (SISALRIL)

Plan Básico y planes ampliados: no son lo mismo

El afiliado debe distinguir entre el Plan Básico/PDSS, que constituye la cobertura regulada común, y los planes complementarios o ampliados, que pueden adquirirse mediante pagos adicionales.

Los planes complementarios permiten mejorar determinadas condiciones: acceso a redes privadas más amplias, habitaciones superiores, mayores límites de cobertura, servicios internacionales, mayores coberturas odontológicas u ópticas y otras prestaciones, según el contrato.

Aquí aparece uno de los principales problemas de equidad del sistema. Dos personas pueden estar formalmente protegidas por el mismo sistema de seguridad social, pero una puede pagar un plan complementario que le permite acceder a una red médica más amplia, mientras otra debe limitarse a la cobertura básica.

La reforma debería procurar que la calidad del servicio fundamental no dependa excesivamente de la capacidad económica de cada familia.

Los principales ARS y la concentración del mercado

El mercado de las Administradoras de Riesgos de Salud presenta un alto nivel de concentración. Los datos de la TSS correspondientes a abril de 2025 muestran que SeNaSa, Primera ARS y MAPFRE Salud concentraban aproximadamente el 70.5 % de los afiliados del Régimen Contributivo. (TSS)

Cuadro 4. Principales ARS del Régimen Contributivo

ARS Afiliados, abril 2025 Participación
SeNaSa – Régimen Contributivo 1,788,618 37.03 %
Primera ARS 1,133,124 23.46 %
MAPFRE Salud ARS 482,183 9.98 %
ARS Futuro 338,558 7.01 %
ARS Universal 256,593 5.31 %
ARS SEMMA 142,595 2.95 %
ARS Renacer 121,480 2.51 %
La Monumental 112,293 2.32 %
ARS APS 102,078 2.11 %
Otras ARS 353,937 7.33 %
Total 4,830,459 100 %

Fuente: TSS, abril de 2025. (TSS)

La diferencia fundamental entre las principales ARS no está en el derecho al PDSS, que es regulado, sino en su estructura empresarial, redes de prestadores, capacidad operativa, servicios al afiliado y oferta de planes complementarios.

SeNaSa tiene una posición particular porque es el Seguro Nacional de Salud y participa tanto en el Régimen Subsidiado como en el Contributivo. Su enorme volumen de afiliados le otorga una importancia sistémica.

Primera ARS ocupa el segundo lugar en el Régimen Contributivo y forma parte del Grupo Humano. Su presencia se concentra principalmente en el mercado de trabajadores formales y en planes de salud administrados a través de empleadores. (Grupo Humano)

MAPFRE Salud ARS mantiene una participación relevante dentro del mercado contributivo, mientras que ARS Universal pertenece al Grupo Universal y ofrece tanto el PDSS como productos complementarios. (ARS Universal)

ARS Futuro y otras administradoras completan un mercado donde existen diferencias de tamaño y especialización, pero todas están sometidas a la regulación de la SISALRIL.

La concentración del mercado merece atención. Cuando pocas empresas concentran la mayoría de los afiliados, la regulación debe ser suficientemente fuerte para garantizar competencia, calidad, transparencia y libertad efectiva de elección.

La nueva cápita diferenciada: un cambio importante

Uno de los cambios más relevantes del sistema de salud dominicano es la introducción del mecanismo de per cápita diferenciado.

El modelo busca distribuir los recursos entre las ARS tomando en consideración el perfil de riesgo de los afiliados, en lugar de utilizar exclusivamente una asignación uniforme. La edad y el sexo, entre otras variables, permiten aproximarse mejor al costo esperado de atender a diferentes grupos de población. (SISALRIL)

Este cambio tiene una lógica económica importante.

Un joven saludable utiliza, en promedio, menos servicios médicos que una persona de edad avanzada con enfermedades crónicas. Si ambas personas generan exactamente la misma asignación financiera para la ARS, la institución que concentra mayor cantidad de personas de alto riesgo puede quedar en desventaja.

La SISALRIL ha señalado que la población femenina mayor de 50 años puede requerir recursos considerablemente superiores a los de hombres jóvenes. El per cápita diferenciado procura corregir precisamente esta distorsión. (SISALRIL)

La medida debe acompañarse, sin embargo, de indicadores públicos de calidad. No basta con distribuir correctamente los recursos; es necesario conocer cuánto de esos recursos se convierte en servicios efectivos para los afiliados.

El segundo gran desafío: las pensiones

La salud constituye solo una parte de la protección social. El otro gran componente es el sistema de pensiones.

Al cierre de marzo de 2026, el Sistema Dominicano de Pensiones registraba 5,628,845 afiliados y 2,325,278 cotizantes. El patrimonio de los fondos de capitalización individual ascendía a RD$1.297 billones, equivalente al 79.54 % del total de fondos administrados. (SIPEN)

Cuadro 5. Sistema Dominicano de Pensiones, primer trimestre de 2026

Indicador Marzo 2026
Afiliados 5,628,845
Cotizantes 2,325,278
Crecimiento interanual de afiliados 4.8 %
Crecimiento interanual de cotizantes 4.2 %
Fondos de capitalización individual RD$1.297 billones
Participación de los fondos CCI 79.54 %
Densidad promedio de cotización 41.31 %
Pensiones por discapacidad acumuladas 19,486

Fuente: SIPEN, Boletín Trimestral, primer trimestre de 2026. (SIPEN)

El dato que merece mayor atención es la densidad de cotización de 41.31 %. Esto significa que la afiliación al sistema no necesariamente se traduce en una trayectoria continua de aportes.

Un trabajador puede aparecer como afiliado durante muchos años, pero si pasa períodos prolongados en la informalidad, desempleado o fuera del mercado laboral formal, acumulará menos recursos para su jubilación.

La reforma de pensiones debe mirar, por tanto, no solo el número de afiliados sino también los años efectivos de cotización y el salario sobre el cual se realizaron los aportes.

La cultura del ahorro y el envejecimiento

El envejecimiento de la población constituye uno de los principales desafíos futuros de los sistemas de pensiones en todo el mundo.

A medida que aumenta la esperanza de vida, una persona jubilada puede permanecer veinte, treinta o más años fuera del mercado laboral. Esto significa que la pensión debe financiar un período cada vez más prolongado.

El temor a los gastos médicos, a la pérdida de ingresos y a una longevidad mayor puede estimular el ahorro preventivo. Sin embargo, no todos los hogares tienen capacidad para ahorrar.

En las familias de bajos ingresos, una enfermedad, la pérdida del empleo o el incremento del precio de los alimentos pueden absorber cualquier excedente disponible. Por eso, la seguridad social debe actuar como un mecanismo colectivo de aseguramiento de riesgos que los individuos no pueden cubrir por sí solos.

¿Qué reforma de pensiones necesita República Dominicana?

El sistema debería avanzar hacia una estructura más sencilla y transparente en la que el ciudadano pueda conocer, desde una edad temprana, cuánto está acumulando, cuánto tiempo ha cotizado y qué pensión aproximada puede esperar.

La pensión futura debe guardar una relación razonable con los aportes realizados durante la vida laboral, pero también debe existir un mecanismo solidario que evite que una persona que trabajó durante décadas termine en la pobreza extrema.

Una reforma integral debería considerar al menos cinco elementos:

Primero, establecer una pensión básica o solidaria suficiente para garantizar un nivel mínimo de vida en la vejez.

Segundo, incentivar la continuidad de las cotizaciones, particularmente entre trabajadores independientes e informales.

Tercero, permitir mayores mecanismos de ahorro voluntario, con incentivos tributarios cuidadosamente diseñados.

Cuarto, fortalecer los mecanismos de información para que cada trabajador conozca el rendimiento, las comisiones y el saldo de su cuenta.

Quinto, incorporar gradualmente políticas de envejecimiento activo, incluyendo capacitación, emprendimiento, vivienda y servicios de salud para adultos mayores.

El objetivo no debería ser simplemente jubilar al trabajador, sino garantizarle una transición digna hacia una nueva etapa de su vida.

Salud y pensiones deben verse como un solo sistema

Uno de los errores frecuentes consiste en analizar la salud y las pensiones como problemas independientes.

En realidad, están estrechamente vinculados.

Una persona que llega a la vejez con enfermedades crónicas requerirá una pensión suficiente para cubrir sus necesidades y, simultáneamente, un sistema sanitario capaz de atenderla sin destruir sus ahorros.

Por eso, la política pública debe considerar conjuntamente tres variables: ingreso, salud y longevidad.

Una pensión baja aumenta el riesgo de pobreza; una cobertura sanitaria insuficiente acelera el deterioro económico de los hogares; y una población que vive más años exige mayor acumulación de recursos durante la vida activa.

Hacia una reforma integral de la protección social

La experiencia internacional demuestra que no existe un modelo perfecto. China, por ejemplo, ha tenido que enfrentar el desafío de ampliar la cobertura sanitaria, reducir las desigualdades territoriales y reformar un sistema de pensiones complejo.

La experiencia china es relevante para República Dominicana por una razón: el crecimiento económico por sí solo no garantiza seguridad social. Es necesario construir instituciones que permitan transformar parte de la riqueza nacional en protección efectiva para las familias.

Para nuestro país, una agenda de reforma podría incluir:

  1. Fortalecer el Plan Básico de Salud, reduciendo las diferencias entre cobertura nominal y cobertura efectiva.
  2. Reducir el gasto de bolsillo, especialmente en medicamentos y tratamientos de enfermedades crónicas.
  3. Ampliar la cobertura de medicamentos de alto costo, utilizando criterios transparentes de costo-efectividad y necesidad médica.
  4. Fortalecer la atención primaria, convirtiéndola en la puerta de entrada al sistema y evitando que los hospitales sean utilizados para enfermedades que pueden prevenirse o tratarse tempranamente.
  5. Garantizar competencia efectiva entre las ARS, con información pública sobre costos, calidad, reclamaciones, tiempos de respuesta y satisfacción de los afiliados.
  6. Perfeccionar la cápita diferenciada, incorporando progresivamente más variables de riesgo y mecanismos de evaluación.
  7. Reducir la informalidad laboral, simplificando los mecanismos de cotización para trabajadores independientes y microempresas.
  8. Reformar el sistema de pensiones, procurando que los períodos de cotización sean más continuos y que la pensión tenga mayor relación con el salario y los años efectivamente aportados.
  9. Crear una verdadera política nacional de envejecimiento, que incluya salud preventiva, vivienda, transporte, recreación, empleo parcial y protección contra la pobreza.
  10. Aumentar la educación financiera y previsional, para que los jóvenes comprendan desde el comienzo de su vida laboral que la pensión se construye durante décadas.

Una red de protección para el futuro

La República Dominicana ha recorrido un camino importante desde la aprobación de la Ley 87-01. La cobertura del Seguro Familiar de Salud se aproxima a la universalidad y millones de trabajadores tienen cuentas individuales de pensiones.

Pero el próximo paso debe ser cualitativo.

La seguridad social no puede medirse solamente por la cantidad de carnés emitidos ni por el número de cuentas abiertas. Debe medirse por la capacidad del sistema para impedir que una enfermedad, un accidente, la pérdida del empleo o la vejez conviertan a una familia de clase media en una familia pobre.

El reto consiste en construir una protección social que sea universal, sostenible, solidaria y financieramente responsable.

En salud, el objetivo debe ser que el afiliado no tenga que elegir entre pagar sus medicamentos y comprar alimentos. En pensiones, que quien haya trabajado durante décadas no tenga que enfrentar la vejez en condiciones de indigencia.

La nueva realidad demográfica obliga a actuar antes de que el envejecimiento de la población convierta el problema en una crisis fiscal.

El país necesita, por tanto, una segunda generación de reformas de la seguridad social: menos fragmentación, mayor transparencia, mejores servicios, competencia regulada entre las ARS, reducción del gasto de bolsillo, mayor densidad de cotización y una pensión básica que garantice dignidad.

La verdadera red de protección social no es aquella que existe solamente en las estadísticas. Es la que aparece cuando el ciudadano pierde el empleo, enferma, envejece o queda discapacitado y descubre que la sociedad organizada no lo ha dejado solo.

El autor es economista.

Bibliografía y fuentes

  • Banco Mundial. Estudios sobre protección social, envejecimiento, empleo y sistemas de salud.
  • Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS). Resoluciones y normativa del Sistema Dominicano de Seguridad Social.
  • SISALRIL. Plan de Servicios de Salud (PDSS), catálogo de prestaciones y estadísticas del Seguro Familiar de Salud. (SISALRIL)
  • SISALRIL. Información sobre cobertura del Seguro Familiar de Salud, cápita diferenciada y reformas del sistema. (SISALRIL)
  • Tesorería de la Seguridad Social (TSS). Boletín Estadístico del Régimen Contributivo del Sistema Dominicano de Seguridad Social, junio de 2025. (TSS)
  • TSS. Resolución sobre salario mínimo nacional y topes de cotización vigentes desde febrero de 2026. (TSS)
  • TSS. Estadísticas de afiliación del Régimen Contributivo por ARS, abril de 2025. (TSS)
  • SIPEN. Boletín Trimestral del Sistema Dominicano de Pensiones, primer trimestre de 2026. (SIPEN)
  • Ley No. 87-01. Que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social.
  • Ley General de Salud No. 42-01.
  • Grupo Humano. Información institucional de Primera ARS. (Grupo Humano)
  • ARS Universal. Información institucional y prestaciones de salud. (ARS Universal)

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