Redacción Salud. – Una taza de café después del almuerzo puede convertirse en un aliado para quienes experimentan cansancio o dificultad para concentrarse durante las primeras horas de la tarde, siempre que se consuma con moderación y con suficiente antelación respecto a la hora de dormir.
Cómo actúa la cafeína en el cerebro
La cafeína actúa sobre el cerebro al bloquear los receptores de adenosina, una sustancia relacionada con la sensación de cansancio y somnolencia. Este mecanismo puede hacer que una persona se sienta más despierta y alerta y, además, ayudar a mantener la concentración durante actividades que requieren esfuerzo mental.
El nutricionista dietista registrado Alexander LeRitz explicó que la cafeína puede disminuir la percepción del cansancio y mejorar el nivel de atención, especialmente durante tareas que demandan concentración sostenida.

Una taza de café de unas ocho onzas, equivalente a aproximadamente 237 mililitros, contiene alrededor de 100 miligramos de cafeína, aunque la cantidad puede variar considerablemente según el tipo de café y su preparación.
La principal responsable del efecto estimulante del café es la cafeína. Al interferir con la acción de la adenosina en el cerebro, puede disminuir temporalmente la sensación de sueño y fatiga.
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La principal responsable del efecto estimulante del café es la cafeína. Al interferir con la acción de la adenosina en el cerebro, puede disminuir temporalmente la sensación de sueño y fatiga.
Algunas investigaciones también han encontrado beneficios sobre la atención y determinadas funciones ejecutivas. En un estudio pequeño, participantes que consumieron 200 miligramos de cafeína mostraron menor tendencia a distraerse y señalaron que necesitaban menos esfuerzo mental para mantenerse concentrados que quienes recibieron un placebo.
Aunque el café no debe sustituir al agua, su consumo puede contribuir a la cantidad total de líquidos ingeridos durante el día.
Una revisión de estudios también encontró mejoras en el estado de alerta y determinadas funciones cognitivas con dosis cercanas a los 100 miligramos o superiores.
Aunque el café no debe sustituir al agua, su consumo puede contribuir a la cantidad total de líquidos ingeridos durante el día.
La nutricionista Lauren Manaker señaló que incluso una deshidratación leve puede contribuir al cansancio, la sensación de niebla mental y la somnolencia durante el día.
Cuándo tomar café sin afectar el sueño
El beneficio de una taza de café por la tarde puede convertirse en un problema si se consume demasiado cerca de la hora de dormir.
En personas que consumen café habitualmente, las cantidades moderadas no suelen provocar una pérdida significativa de líquidos. El efecto diurético más apreciable se relaciona con consumos elevados de cafeína.
Aun así, el agua continúa siendo la principal opción para mantener una adecuada hidratación.
El beneficio de una taza de café por la tarde puede convertirse en un problema si se consume demasiado cerca de la hora de dormir.
El café puede ayudar a combatir temporalmente la somnolencia, pero no sustituye el descanso ni una alimentación adecuada.
La cafeína tiene una vida media de aproximadamente cinco a seis horas en la mayoría de los adultos sanos. Esto significa que una parte importante de la sustancia puede permanecer en el organismo varias horas después de haber tomado el café.
Por eso, una recomendación práctica es consumirlo durante las primeras horas de la tarde y evitarlo al final del día. Como referencia, una taza con unos 100 miligramos de cafeína puede ser mejor tolerada cuando se toma entre cuatro y seis horas antes de acostarse, aunque la sensibilidad varía de una persona a otra.
En adultos sanos, un consumo total de entre 300 y 400 miligramos de cafeína al día suele considerarse tolerable, pero la cantidad adecuada depende de la sensibilidad individual, la preparación del café y otras fuentes de cafeína presentes en la dieta.
El café puede ayudar a combatir temporalmente la somnolencia, pero no sustituye el descanso ni una alimentación adecuada.
Para mantener la energía durante la tarde, también resulta importante consumir un almuerzo equilibrado, con proteínas, carbohidratos ricos en fibra, frutas o verduras y grasas saludables.
Otra estrategia sencilla es caminar después de comer. Una caminata rápida de unos 10 minutos puede favorecer la circulación y ayudar a combatir la sensación de pesadez posterior al almuerzo.
La exposición a la luz natural durante el día también puede contribuir a mantener el estado de alerta y favorecer un mejor ritmo de sueño.
En definitiva, una taza de café después del almuerzo puede ayudar a recuperar la concentración y reducir temporalmente la sensación de cansancio, pero el momento del consumo es fundamental. Tomarlo demasiado tarde puede terminar afectando el sueño y generar, al día siguiente, precisamente el cansancio que se intentaba combatir.









