Si has hecho el Camino de Santiago sabes que hay pocas experiencias iguales. Más allá del ruido y su cara oculta, esa cosa tan sencilla como poner un pie detrás de otro casi siempre se acaba convirtiendo en una de las vivencias más inolvidables a cualquier edad.
Pues bien, en la Plaza de Abajo de Pola de Allande, en el suroccidente de Asturias, hay una casa de alrededor de 1900 que recibe gratis a peregrinos del Camino Primitivo (es decir, la versión del Camino de Santiago inaugurada en el siglo IX por el rey Alfonso II tras descubrir el sepulcro del apóstol Santiago). Su dueño, Stef, busca hospitaleros en Worldpackers y ofrece alojamiento y tres comidas al día a cambio de unas 25 horas semanales. Es la versión moderna de un oficio muy antiguo.
La casa. Ya hemos contado ofertas parecidas, como la de la casa con piscina cerca de Alicante, pero esta oferta es diferente (y más especial). Polagrino no es un albergue público, sino un alojamiento privado con 15 plazas en tres habitaciones, que exige credencial de peregrino y pide un “donativo responsable” que incluye sábanas de tela y desayuno. Según esta guía de albergues, abre del 1 de abril al 31 de octubre: la temporada termina dentro de tres días, aunque nunca faltan peregrinos en el camino.
El trabajo. El anuncio habla de 25 horas semanales con un día libre, aunque su responsable matiza, según OKDiario, que la media ronda las tres horas diarias y rara vez pasa de cinco. Las reseñas de voluntarios describen tareas sencillas: cambiar sábanas, limpiar baños, poner lavadoras, recibir a los peregrinos y preparar la cena, con horas que dependen de cuántos lleguen.
Lo que no es gratis. Para postularse hay que pagar la habitual membresía anual. Una guía actualizada en mayo la sitúa en 59 dólares para una persona y 69 para una pareja, aunque a veces hay ofertas del 50% para todo el año. Conviene mirar la plataforma. Vuelos, seguro, transporte y visado corren por cuenta del voluntario, como es habitual. La comida es otro matiz: una reseña cuenta que les daban los ingredientes para cocinar y que había que ser algo creativo, y se cena a diario con los peregrinos. La única queja que he leído: sin coche cuesta entrar y salir del pueblo.
Los tiempos. Las estancias van de diez días a un mes, con entre uno y cinco hospitaleros a la vez. El Camino supera cada año el récord del anterior: 530.987 compostelas en 2025, y cerca de 535.000 hasta el 16 de octubre de 2026, según la Oficina del Peregrino. Pero la afluencia se concentra: entre noviembre y marzo llega solo en torno al 7 % del total anual (datos de 2025).
Con el anuncio publicado a finales de octubre y el albergue cerrando, lo razonable es pensar en la temporada de 2027. Las fechas libres solo se ven dentro de la plataforma, así que no podemos confirmar si quedan plazas.
La vía clásica. El hospitalero voluntario de toda la vida no funciona exactamente así. La Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago pide haber hecho el Camino al menos una vez, disponer de tiempo libre y haber realizado un curso para hospitaleros, y los destinos se cubren por quincenas, en albergues donde no se cobra por dormir. En Polagrino basta con ser mayor de 18 años y tener un nivel intermedio de inglés o español, pero se paga la cuota y no hay formación previa.
¿Voluntariado o trabajo a cambio de techo? Como explicamos en el caso de Gredos, la Ley 45/2015 exige que el voluntariado se lleve a cabo sin contraprestación económica o material, salvo gastos reembolsables (aprovisionamientos/compra de existencias), y excluye lo que se haga en una relación laboral o mercantil a cambio de una contraprestación económica o material.
Alojamiento y manutención son, precisamente, una contraprestación material, y Polagrino es un negocio privado, no una entidad de voluntariado. No decimos que sea ilegal, pero llamarlo voluntariado no lo resuelve: lo prudente es pedir por escrito las funciones, las horas, gastos y el seguro, que no recomendamos eludir.
Lo que hay fuera. El lugar es preciosísimo, vaya por delante. Pola de Allande es el final de la cuarta etapa del Primitivo, Tineo-Pola de Allande, de unos 28 kilómetros, y el inicio de la “etapa reina”: 21,9 kilómetros hasta La Mesa que coronan el Puerto del Palo, a 1.146 metros de altitud. Los voluntarios hablan en las reseñas de río, jardín, senderos y cenas con gente de medio mundo.
El trato es sencillo: unos cientos de euros entre cuota y viaje, tres horas diarias de sábanas y baños, y a cambio una casa llena de historias de quien ha caminado una semana por la montaña. Eso sí, ya en 2027, que ahora empieza a helar.
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