Gorro de Papá Noel, copa de champán y 30 grados a la sombra. Bueno, 22 º, según la última medición. La escena se repite cada primer sábado de agosto en Bérchules (Granada), un municipio de apenas 700 habitantes que ha convertido una anécdota de hace tres décadas en una de las fiestas más raras de España. Este año, más de 7.000 personas se dieron cita en sus calles, multiplicando por diez la población censada. Si bien siguen teniendo su navidad “normal”, con sus jerseys, esta parece más divertida.
La culpa fue de un apagón, literalmente. La noche del 31 de diciembre de 1994, Bérchules sufrió un corte eléctrico justo antes de las campanadas. Los vecinos tuvieron que recibir el año a la luz de las velas, tras meses de cortes frecuentes en el suministro. El malestar fue tal que casi el 95% de la población salió a manifestarse días después.
El reto que lo cambió todo. En aquella reunión vecinal, un empresario lanzó en broma la idea de «celebrar la Nochevieja en agosto». Antonio Castillo, de la Asociación Bérchulera de la Nochevieja en Agosto, lo contaba así: «Ese año no hubo Nochevieja, así que los empresarios y el alcalde propusieron repetir la fiesta en verano, ya que es cuando más luz hay». Un periodista presente respondió con el típico “a que no hay valor”. Dudaba que fueran capaces. Los bérchuleros se lo tomaron como un desafío literal. El acuerdo salió con un pueblo de 400 habitantes en 1995. Treinta años después, la fiesta sigue en pie.
Con permiso oficial. La Junta de Andalucía declaró la fiesta de Interés Turístico de Andalucía en septiembre de 2020, mediante orden publicada en el BOJA número 184. El Ayuntamiento trabaja ahora para dar el salto a Interés Turístico Nacional, el siguiente escalón administrativo, algo que ya han logrado fiestas como los Sanfermines o la Tomatina.
Al fin y al cabo, empezar el año el 1 de enero es, mal que nos pese, otro contrato social: los romanos arrancaban el calendario en primavera hasta que una derrota militar en la conquista de Hispania obligó a adelantar la elección de cónsules 2 meses. También tenían un año de 10 meses y 355 días.
El paquete completo, sin excusas. Belenes montados por los propios vecinos, villancicos, polvorones, turrón, anís, doce uvas y hasta nieve artificial pese al calor. Los Reyes Magos recorren las calles en cabalgata estival (y no faltan asnos) y muchos asistentes van disfrazados con bufanda y jersey navideño. El alcalde, Ismael Padilla, confirmó que este año se agotaron las uvas del reparto municipal antes de las 23:00 horas, por primera vez en una década. Varios bares no pudieron abrir el domingo porque agotaron existencias.
No es la única cultura que se salta el calendario navideño. En Australia, el «Christmas in July» surgió en 1980 cuando unos turistas irlandeses, nostálgicos de la nieve, convencieron a un hotelero de las Blue Mountains de montar una cena navideña en pleno invierno austral. El evento, bautizado Yulefest, sigue celebrándose cada julio en Katoomba con troncos ardiendo y pavo asado. La diferencia con Bérchules radica en la nostalgia por un clima que no tenían.
El turismo que salió de una queja vecinal. Los alojamientos rurales de la comarca también registraron picos de ocupación esos días, y llegaron grupos organizados desde Málaga, Almería y Sevilla. En los años previos a la pandemia, la fiesta llegó a reunir hasta 10.000 personas en una sola noche, y solo se canceló una vez, en 2020, por el covid.
Y siguiendo con esa costumbre de que cada pequeña población goce de su propio kit de instalaciones y servicios, los niños también disfrutan de su propia Nochevieja infantil con fiestas de espuma, guiñoles, manualidades y otras 12 campanadas.
Los otros reclamos del pueblo. Junto al núcleo de Alcútar se encuentra la Fuente de las Carmelas, cuya leyenda asegura que cualquier soltero que beba de sus aguas encontrará pareja en poco tiempo. Un mosaico de azulejos junto al caño recoge la inscripción en verso que lo promete, con instrucciones incluidas: hay que beber del caño contrario al de la persona que te gusta, y hacerlo los dos a la vez.
Y hay más, por supuesto. Situado en la vertiente sur de Sierra Nevada, Bérchules es uno de esos pueblos de casas blancas y calles escalonadas típicas de la Alpujarra. Su historia se remonta al siglo VIII, en época mozárabe, y vivió su mayor esplendor bajo el reino nazarí gracias al comercio de seda y frutos secos. A unos 97 km de Granada capital y 1.319 metros de altitud, esta Nochevieja en agosto tampoco es tan dura y ofrece unas vistas geniales de la sierra. Eso sí, o reservas con antelación o nanai: no tiene capacidad hotelera para absorber a tanto visitante.
Cómo llegar. Si en 2027 te interesa probar, debes saber que por la A-44 hacia Motril debes tomar la salida hacia Lanjarón por la A-348, pasando por Órgiva, Cádiar y Alcútar. O saltarse Motril y Lanjarón y tomar la A-348 por Torvizcón para evitar tráfico turístico de costa. Si va desde Almería, ve a Ugíjar y conecta con la A-348: unos 99 km y 1h 25min. Desde Málaga, el trayecto pasa obligatoriamente por Granada y se estira hasta las 2h 30min. Peor es el bus, entre 2h 55min y 3h 45min según el servicio.
Imágenes | Ayuntamiento de Bérchules, Escapadarural.com
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