Entre saltos, sonrisas y celebraciones, Liranyi Alonso dejó claro con su actuación en Santo Domingo 2026 que su principal meta a corto plazo es llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
“Dentro de dos años son los Juegos Olímpicos y con Dios estaremos ahí”.
Las cuatro medallas conquistadas por la joven vegana la inscriben en la historia del deporte dominicano, que será recordada por su destello en la pista del Estadio Olímpico Félix Sánchez, tanto en lo individual como en conjunto.
“Me siento muy orgullosa y feliz de haber logrado estas cuatro medallas y un récord. Agradezco a Dios por permitirme llegar hasta aquí con salud”, expresó la denominada reina de la delegación dominicana en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Liranyi se colgó la presea dorada en los 100 metros, estableciendo récord de los Juegos con tiempo de 11.10 segundos; en los 200 metros planos, con registro de 23.07; además de las preseas en el relevo mixto 4×100 y el relevo 4×100 femenino.
Tras sus logros, resalta que la clave estuvo en tener fortaleza mental y en la preparación junto a su entrenador Jose Ludwig Rubio.
“Tener la mente enfocada y la disciplina me hizo sentir confianza en la pista, y el trabajo con mi entrenador me ha llevado hasta donde estoy”, explicó Alonso, quien agradeció a Rubio por todo lo que le ha enseñado.
Pese a sus demandantes y exigentes carreras, Liranyi nunca dejó de sonreír y, sobre todo, se mantuvo regia y maquillada, adornada de los oros con los que se vistió en Santo Domingo 2026.
“Soy así y ahora brillando más”.
Sintiéndose orgullosa de sí misma, reveló que cuando se mira al espejo se automotiva diciéndose: “vamos bien”.
Una de las imágenes de Liranyi que se convirtió en viral fue al ganar la final de los 200 metros, cuando dio un salto con la bandera en las manos. Parecía que flotaba, gracias al encuadre de la toma, con el cielo como fondo.
“Fue un momento especial para mí, ya que había ganado mi segunda medalla de oro en individual, pero al mismo tiempo feliz porque llegaba la información de que nos habían devuelto la medalla en el relevo mixto 4×100”.
Más allá de las medallas, incentivos y resultados en competencia, Liranyi se lleva algo más especial de estos XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe: el calor de la gente.
“Ver la reacción de toda esa gente, es un sentimiento que me ha dejado sin palabras. Eso me hace sentir muy bien y orgullosa de mí misma”, describió.
El trabajo en conjunto es una de las experiencias más agradables que recordará la vegana, así como la fortaleza y la gallardía de salir a la pista a entregarlo todo frente a su gente.
Sin ser inicialmente la más esperada del atletismo, se convirtió en protagonista y se robó el corazón de los dominicanos con su sonrisa y buen humor.
Ahora, con cuatro medallas y un récord que guardar en su historia, señala que se siente en su mejor momento y que aún le faltan muchas cosas por lograr en su carrera.
Entre ellas está Los Ángeles 2028, el próximo gran sueño de una atleta que en Santo Domingo 2026 dejó de ser una promesa para convertirse en protagonista.








