Por Berkeley Lovelace Jr. – NBC News
Dos de los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos más grandes de este verano tienen algo en común: en ambos casos, se ha determinado que el origen está en productos agrícolas importados de México.
El brote masivo de ciclosporiasis en Michigan y en más de una docena de otros estados llevó finalmente a los investigadores a la lechuga iceberg de Taylor Farms, servida en los restaurantes Taco Bell e importada del centro de México. Los jalapeños retirados de Chipotle, Qdoba y otros restaurantes por contaminación con salmonela fueron importados desde Sinaloa, México, por Coast Citrus Distributors, según informaron funcionarios federales de salud.
Estos dos brotes han despertado la preocupación sobre la seguridad alimentaria y el suministro de agua en México, así como sobre si la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) está a la altura de la tarea de inspeccionar las importaciones. El Ministerio de Salud de México informó el miércoles que el país está analizando alimentos y agua en 16 hoteles de un centro turístico en Quintana Roo, después de que las autoridades de salud británicas reportaran casos de ciclosporiasis en viajeros que se habían hospedado allí. Las pruebas aún no han confirmado la presencia de cyclospora en las muestras.

En julio, el ministro de Salud de México rechazó las sugerencias de que la lechuga cultivada en el centro de México fuera la responsable del brote de cyclospora relacionado con la lechuga, a pesar de la conclusión de la FDA que lo vinculaba con Taylor Farms de México.
Sin embargo, estas conexiones han planteado una pregunta obvia para los consumidores: ¿los alimentos importados de México representan un riesgo significativo?
El brote de ciclosporiasis ha enfermado a decenas de miles de personas, y el de salmonelosis, a cientos. En Michigan, dos muertes han sido relacionadas con la ciclosporiasis.
Donald Schaffner, director del departamento de Ciencias Alimentarias de la Universidad de Rutgers, señaló que los brotes en Estados Unidos probablemente se reducen a una cuestión de números, ya que México es el principal proveedor extranjero de productos frescos para Estados Unidos.

“No creo que podamos hacer una afirmación general y definitiva de que todos los productos agrícolas mexicanos son más riesgosos que todos los nacionales”, afirmó Schaffner. “Yo diría que hay que resistir la tentación de sobreinterpretar el hecho de que tengamos dos brotes destacados vinculados a productos agrícolas mexicanos”.
Un informe de junio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos reveló que México suministró aproximadamente un tercio de las importaciones de frutas y verduras de Estados Unidos entre 2021 y 2025. Solo en 2023, México suministró el 63% de las importaciones de hortalizas de Estados Unidos y el 47% de las importaciones de frutas y nueces. Sin embargo, la mayor parte de la lechuga en Estados Unidos se cultiva en el país; solo el 8 de la lechuga es importada, principalmente de México.
[La FDA aprueba la primera vacuna contra la gripe basada en ARNm, de Moderna]
La FDA tiene a su cargo la supervisión de los productos frescos, ya sean producidos en Estados Unidos o importados. Pero la agencia inspecciona las instalaciones, incluidas las nacionales, una vez cada cinco a siete años, indicó Barbara Kowalcyk, directora del Instituto para la Seguridad Alimentaria y la Seguridad Nutricional de la Universidad George Washington.

Solo son inspeccionados el 2% de todos los productos frescos importados, señaló. “Eso no se analiza. Solo se inspecciona”. Los análisis de los alimentos, que son un proceso destructivo, se realizan únicamente en una pequeña parte de los productos.
Marion Nestle, profesora emérita de Nutrición, Estudios Alimentarios y Salud Pública en la Universidad de Nueva York, señaló que un factor podría ser el suministro de agua en México.
Según Nestle, algunas regiones de México han enfrentado desde hace tiempo problemas de agua contaminada debido al envejecimiento de la infraestructura, las aguas residuales sin tratar y otros tipos de contaminación. Si esa agua es utilizada para regar los cultivos, puede contaminar los productos frescos con patógenos como la salmonela y la E. coli. La Cyclospora representa un desafío especial porque es resistente a los tratamientos con cloro que son usados comúnmente para desinfectar el agua.
Algunos alimentos también pueden presentar un mayor riesgo que otros. Un informe de 2018 de la FDA analizó la contaminación alimentaria por salmonela y E. coli y descubrió que los chiles picantes importados –jalapeño, serrano y habanero– de México y la República Dominicana tenían más probabilidades de dar positivo en pruebas de salmonela que los chiles cultivados en el país.

Sin embargo, la FDA también ha analizado muestras de pepinos crudos, frescos y enteros, y descubrió que tanto los pepinos nacionales como los importados estaban relacionados con múltiples brotes de salmonela.
A Kowalcyk no le sorprende que se haya sido rastreado el origen de los productos contaminados hasta granjas en el extranjero, pero no “haría a México el villano” de esta historia.
“Hay muchos otros países que enfrentan problemas de seguridad alimentaria, especialmente en lo que respecta al agua”, comentó.
Parte de la responsabilidad también recae en la FDA. Durante la temporada alta de ciclosporiasis, por ejemplo, se supone que la agencia debe intensificar las inspecciones y los análisis de laboratorio de los productos agrícolas de alto riesgo que ingresan al país, señaló Nestle.
No está claro cuántas de esas inspecciones se están llevando a cabo, agregó, después de que el año pasado la Administración de Trump implementara recortes masivos de personal en varias agencias federales, incluidos los programas de inspección y vigilancia de la FDA.

La FDA no respondió a una solicitud de comentarios.
“Se necesita gente que haya estado involucrada en este tipo de cosas, que sepa cómo hacerlo, que sepa qué buscar”, apuntó Nestle. “La FDA es responsable de garantizar la seguridad de los alimentos bajo su jurisdicción, y eso incluye las frutas y verduras”.
Kowalcyk señaló que la FDA no está haciendo lo suficiente para proteger los productos agrícolas importados.
“La FDA no cuenta con los recursos para visitar esos establecimientos y verificar que sus sistemas de seguridad alimentaria estén funcionando”, afirmó.
Byron Chaves, experto en seguridad alimentaria de la Universidad de Rutgers, señaló que el cambio climático podría hacer que los brotes de origen alimentario sean más comunes.

México y otros países podrían estar especialmente en riesgo debido a las sequías severas, los fenómenos climáticos extremos y el aumento de la temperatura del agua, lo cual acelera el crecimiento de patógenos peligrosos.
“El aumento de la temperatura del agua significa que los microbios que antes no veíamos en Estados Unidos pueden volverse un poco más frecuentes”, indicó.








