La compañía colombiana ha desarrollado una plataforma especializada para ópticas, laboratorios y profesionales de la salud visual. Asegura contar con más de 2.000 clientes y 10.000 instalaciones activas en diez países y ahora quiere incorporar inteligencia artificial y conectar digitalmente a los diferentes actores de esta industria.
Una óptica familiar fue el punto de partida de una empresa tecnológica que hoy aspira a construir una infraestructura digital común para el sector de la salud visual en América Latina. Softix, fundada en Colombia por el ingeniero industrial Camilo Jiménez, ha seguido una estrategia basada en resolver un problema muy específico: digitalizar una actividad en la que todavía conviven historias clínicas en papel, hojas de cálculo, procesos manuales y diferentes sistemas que no siempre se comunican entre sí.
La compañía asegura haber alcanzado ya más de 2.000 clientes, 10.000 instalaciones activas y presencia en diez países latinoamericanos: Colombia, México, Honduras, Guatemala, República Dominicana, Panamá, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. Según los datos proporcionados por la propia empresa, su plataforma gestiona más de 280.000 historias clínicas y genera más de 70.000 facturas electrónicas cada mes.
El crecimiento de Softix resulta interesante también por el camino elegido. Frente a las empresas de software que desarrollan soluciones para numerosos sectores, la colombiana ha optado por especializarse exclusivamente en el ecosistema de la salud visual.
Un software nacido de conocer el problema
La idea surgió de la experiencia del fundador dentro del negocio familiar. Jiménez conocía los problemas cotidianos de las ópticas: desde el registro manual de historias clínicas y fórmulas visuales hasta la coordinación con los laboratorios encargados de producir las lentes.
A partir de ese conocimiento desarrolló una plataforma que integra diferentes procesos en un mismo entorno. Softix incorpora historias clínicas para optometría y oftalmología, gestión de laboratorios, inventario, facturación electrónica, seguimiento de pacientes, funciones administrativas y contables, herramientas comerciales y sistemas para atender las exigencias regulatorias.
La diferencia respecto a un programa empresarial convencional está precisamente en esa especialización. Una óptica no necesita únicamente controlar qué productos tiene en el almacén o emitir una factura. Debe relacionar la atención sanitaria del paciente con las prescripciones, la fabricación de las lentes, los proveedores y el cumplimiento de las diferentes normativas sanitarias.
Softix ha desarrollado también integraciones con equipos de diagnóstico visual. La información generada por determinados dispositivos puede incorporarse automáticamente a la historia clínica digital, reduciendo tareas de introducción manual de datos y, según la compañía, disminuyendo el riesgo de errores durante el proceso.
De Colombia al mercado latinoamericano
La internacionalización comenzó con un cliente hondureño que conoció el sistema durante un encuentro del sector óptico celebrado en Colombia. Aquella primera instalación abrió una expansión que posteriormente continuó mediante recomendaciones y eventos profesionales.
Hoy la plataforma está presente desde México hasta Chile. La estrategia no ha consistido en trasladar exactamente el mismo producto a todos los mercados, ya que la regulación sanitaria, fiscal y administrativa cambia entre países. La capacidad para adaptar el software a esos requisitos forma parte de la propuesta con la que Softix pretende diferenciarse.
Ese factor tiene especial importancia en un sector sanitario. Historias clínicas electrónicas, facturación, protección de la información o reportes exigidos por las administraciones obligan a mantener los sistemas permanentemente actualizados.
La expansión de Softix muestra así una de las posibilidades que ofrece el mercado iberoamericano para empresas tecnológicas especializadas: resolver primero un problema local y descubrir después que buena parte de ese problema se repite en otros países de la región, aunque las normativas y los procesos concretos sean diferentes.
La siguiente etapa: inteligencia artificial
La compañía quiere ahora incorporar herramientas de inteligencia artificial para automatizar procesos administrativos y comerciales, analizar información y apoyar determinadas decisiones dentro de las organizaciones que utilizan su plataforma.
Pero su proyecto a largo plazo va más allá de añadir IA al software existente. Softix plantea crear un ecosistema capaz de conectar a pacientes, ópticas, profesionales, laboratorios y proveedores dentro de una misma infraestructura tecnológica. Un paciente podría solicitar una cita; la óptica gestionar la consulta y la historia clínica; el laboratorio recibir la orden correspondiente y los distintos participantes compartir el flujo de información necesario para completar el servicio.
Es una ambición considerable para una compañía nacida intentando resolver los problemas operativos de una óptica familiar. También representa una tendencia empresarial que merece atención en América Latina: compañías tecnológicas que buscan crecer no mediante productos generalistas, sino mediante una especialización muy profunda en industrias concretas.
En el caso de Softix, el objetivo ya no es únicamente vender programas informáticos para gestionar ópticas. La compañía quiere convertirse en la capa tecnológica que conecte digitalmente una parte de la industria latinoamericana de la salud visual.
Todavía tendrá que demostrar hasta dónde puede llevar esa ambición y cómo evoluciona su implantación en los diez mercados en los que afirma estar presente. Pero su recorrido desde una necesidad detectada en Colombia hasta una plataforma con aspiraciones regionales ofrece una historia reconocible de emprendimiento latinoamericano: conocer profundamente un problema, desarrollar tecnología para resolverlo y descubrir que el mercado puede ser mucho mayor que el país donde comenzó todo.









