La reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20 comenzó este viernes en Atlanta sin la tradicional “foto familiar”, después de que se previera que numerosos representantes abandonarían el lugar antes que aparecer en una imagen junto al ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.
Dos funcionarios occidentales declararon a CNN que más de un tercio de los asistentes amenazaron con retirarse si se tomaba una foto con el ministro ruso.
Según tres fuentes, Estados Unidos había considerado la posibilidad de realizar dos fotos: una con Lavrov y otra sin él. Finalmente, el secretario de Estado, Marco Rubio, decidió descartar por completo la foto —un elemento habitual en la mayoría de las reuniones de alto nivel—, señalaron dos de las fuentes.
Un funcionario estadounidense señaló que Rubio tomó esta decisión al considerar que la polémica en torno a la foto se convertiría en una distracción y en un espectáculo que eclipsaría la reunión.
“La foto se canceló tras quedar claro que algunas delegaciones no estaban dispuestas a participar en una imagen conjunta”, afirmó otro funcionario estadounidense.
“En lugar de permitir que una oportunidad fotográfica protocolaria se convirtiera en una distracción diplomática, Estados Unidos decidió prescindir de la foto y centrarse en los debates sustanciales y las prioridades compartidas de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20”, añadieron.
Más tarde, en una rueda de prensa celebrada en Atlanta, Lavrov restó importancia a la controversia sobre la “diplomacia de la foto familiar” y declaró a los periodistas: “Si lo que más les importa es cómo salen en la foto familiar y quién está a su lado, bueno, eso lo dice todo”.
Lavrov también comentó que se había reunido brevemente con Rubio durante la ministerial y que ambos mantuvieron “una conversación bastante buena”.
La tensión en torno a la foto y a la presencia de Lavrov en EE.UU. surge en un contexto de división entre el Gobierno de Trump y Europa respecto al enfoque hacia Rusia. Asimismo, la reunión mundial se ve marcada por la guerra que Moscú libra contra Ucrania y por la posibilidad de que Estados Unidos vuelva a entrar en conflicto con Irán. El presidente Donald Trump ha insinuado la posibilidad de retomar acciones militares tras las elecciones intermedias que se celebrarán el martes en Estados Unidos. Está previsto que Rubio se reúna en Atlanta con sus homólogos de Arabia Saudita y Turquía.

En sus palabras de bienvenida el viernes, Rubio señaló que los representantes se reunían en un “momento crítico”.
“Nos enfrentamos a una serie de crisis económicas y geopolíticas interconectadas, muchas de las cuales representan graves amenazas: graves amenazas para los cimientos esenciales del orden económico mundial. Se trata de nuevas perturbaciones y tensiones que afectan al suministro mundial de energía y alimentos —así como a los mercados alimentarios—, a la cadena de suministro global, al comercio y a la propia libertad de navegación”, afirmó Rubio. “El G20 debe trabajar unido para hacer frente a estas amenazas, fortalecer nuestra resiliencia económica y salvaguardar nuestros mercados, así como las economías que estos sustentan”.
Existen discrepancias entre muchos sectores en Europa y el Gobierno de Trump respecto al enfoque hacia Rusia. En las últimas semanas, Trump cerró un acuerdo petrolero con Moscú y suspendió la aplicación de ciertas sanciones a Rusia, al tiempo que intensificaba la presión sobre Kyiv para que cesara sus ataques contra refinerías de petróleo rusas. Un alto funcionario ruso señaló que se han mantenido conversaciones sobre el posible levantamiento de las sanciones estadounidenses al fondo soberano de inversión de Rusia, valorado en miles de millones de dólares. En medio de estas acciones, Rusia ha continuado con sus mortíferos ataques contra objetivos civiles en Ucrania.
La mañana de este viernes, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, trató de restar importancia a las divisiones y afirmó que EE.UU. y Europa “están en la misma sintonía”. Asimismo, calificó a Rubio de “socio fiable”.
“Tenemos absolutamente claro que esta guerra debe llegar a su fin y que Rusia debe sentarse a la mesa de negociaciones”, declaró a los periodistas en Atlanta. “Diría que el tono en Europa es, naturalmente, diferente”.
“Cuando uno está más cerca del conflicto, las repercusiones —tanto para la sociedad como para el debate político interno— son, lógicamente, diferentes”, señaló.
“Estamos definiendo nuestras posturas y, por supuesto, acogemos con gran satisfacción la iniciativa de Estados Unidos de sentar a Ucrania y Rusia a la mesa de negociaciones”, añadió Wadephul al ser consultado por CNN sobre la presión estadounidense para que Rusia se reintegre económicamente con Europa.
Otro funcionario occidental señaló que las medidas de gran calado, como el levantamiento de sanciones, suelen producirse en respuesta a acciones de la parte sancionada.
“¿Ha ocurrido algo? Nosotros no lo vemos”, afirmó.






