El dilema de las re-reelecciones en la Provincia de Buenos Aires genera un nuevo ruido político para Axel Kicillof y los intendentes del MDF, que fijaron posición, pero chocan con el obstáculo de los votos en la Legislatura y las miradas contrapuestas en el propio espacio.
La cumbre celebrada en el Salón Francés de la Gobernación entre Kicillof y más de cuarenta jefes comunales del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) institucionalizó dos prioridades de la mesa territorial: la exigencia de mantener las PASO en la Provincia de Buenos Aires y el reclamo unánime para modificar la «Ley Vidal» (Ley 14.836) con el fin de habilitar un nuevo mandato a los intendentes en 2027.
Sin embargo, detrás del respaldo político de la bancada territorial, subyace una encrucijada parlamentaria y estratégica de difícil resolución.
A pesar del pedido firme transmitido a La Plata por intendentes como Mario Secco (Ensenada), Lucas Ghi (Morón), Andrés Watson (Florencio Varela) o Pablo Descalzo (Ituzaingó), el oficialismo no cuenta con los números para voltear el límite a los dos mandatos consecutivos.
En el Senado bonaerense ya ingresó un proyecto de ley impulsado por la senadora kirchnerista Ayelén Durán que apunta directamente a derogar el tope impuesto durante el gobierno de María Eugenia Vidal, beneficiando a más de 80 intendentes que de lo contrario quedarían inhabilitados para competir en 2027.
Para avanzar con la modificación normativa antes del cierre de las sesiones de 2026, el Poder Ejecutivo precisa tejer consensos con la oposición. No obstante, las negociaciones se encuentran severamente resentidas tras la ruptura del acuerdo con la UCR de Maximiliano Abad por las vacantes de la Suprema Corte de Justicia, y la postura de un sector del PRO inflexible en sostener el espíritu de la reforma de 2016.
A este panorama se le suma la postura del Frente Renovador, que si bien coincide en sostener las PASO, utiliza su peso numérico en ambas cámaras para condicionar la agenda legislativa de Kicillof en materia de salud (SIPBA) y ludopatía.
La demanda del MDF para voltear la restricción contrapone de lleno con la visión expresada por uno de los armadores centrales del propio espacio kicillofista, el exintendente de Avellaneda y referente del armado, Jorge Ferraresi.
Jorge Ferraresi advirtió públicamente que “cuesta conseguir consensos” para derogar la ley y dio por descartada la re-reelección de los jefes comunales para 2027. Frente a la imposibilidad técnica y política de reformar la norma, Ferraresi propuso que los más de 50 alcaldes peronistas alcanzados por el tope salten a competir directamente por bancas en la Legislatura provincial y en el Congreso Nacional. Según su visión, esto no solo ofrecería un cauce político a los jefes territoriales, sino que volcaría la experiencia pragmática de la gestión municipal al plano parlamentario.








