Las promesas que se hacen cuando nadie está viendo

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Hacemos planes y propósitos a principio de año porque, con el calendario en blanco por delante, la perspectiva de fallar luce muy lejana. El 31 de diciembre, por convención y costumbre, damos vuelta a la página y nos proponemos —nos imaginamos— que ahora sí. Ahora sí vamos a ser puntuales, a bajar de peso, a ayudar a los demás, a dejar de perder tiempo en redes sociales, a derrochar menos dinero. Pero cuando nadie vigila esos votos ¿qué incentivo hay para respetarlos? La escritora Joan Didion aseguraba que esa disciplina solo podía surgir del respeto y amor propios que no pueden fingirse pero sí entrenarse y cultivarse.

En México, el pasado 2019, un gobernador se comprometió ante sus votantes a limpiar el río más contaminado del país y, a falta de leyes y presupuesto para lograrlo, hizo que las empresas contaminantes prometieran respetar las reglas ambientales. Un gesto que podría parecer a la vez simbólico y valiente pero que, con un solo inspector de la comisión de aguas disponible en todo el estado, requerirá un poco más que buena voluntad.

– Elda Cantú

NYTimes.com/es
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