Santo Domingo.- Un olvido puede parecer insignificante. Una palabra que no llega, una dirección que se confunde o una actividad cotidiana que comienza a resultar difícil también pueden pasar desapercibidas, pero cuando estas situaciones se repiten y empiezan a cambiar la vida diaria, podrían ser señales que merecen atención por su relación con la enfermedad de Alzheimer.
Así lo indicó el ministro de Salud, Víctor Atallah, quien destacó que el alzhéimer no necesariamente aparece de un día para otro, sino que con frecuencia avanza de manera progresiva y reconocer sus primeras manifestaciones puede permitir actuar antes de que exista un diagnóstico.
Entre ellas, citó los olvidos frecuentes, la desorientación, las dificultades para comunicarse, cambios persistentes en el comportamiento y problemas para realizar actividades cotidianas.
“Un diagnóstico oportuno permite comprender mejor la situación, planificar el cuidado y orientar tanto a la persona afectada como a sus familiares”, manifestó en el tema central del boletín de Epidemiología de la semana 35.
RD frente a una población que envejece
El envejecimiento de la población dominicana hace que el tema cobre cada vez mayor importancia, ya que, de acuerdo con las estadísticas citadas por el Ministerio de Salud Pública, las personas mayores de 60 años representaban el 2.7% de la población en 1950. Para 2015, esa proporción había aumentado al 6.1%, y las estimaciones apuntan a que podría alcanzar el 15.2% en 2050.
Este cambio demográfico significa que el país tendrá una población adulta mayor cada vez más numerosa y, por tanto, mayores necesidades de prevención, atención sanitaria y servicios de apoyo.
En República Dominicana se estima que alrededor del 8% de las personas mayores de 60 años presenta demencia, equivalente a aproximadamente 90,000 casos. Cerca del 94 % recibe cuidados en el hogar familiar, una realidad que puede representar una importante carga económica y emocional para los hogares.
Una enfermedad que va más allá de la pérdida de memoria
Cada 21 de septiembre, el Día Mundial del Alzheimer invita a poner el foco sobre una enfermedad que no solo afecta la memoria, sino también la autonomía de quienes la padecen y la vida de sus familias.
La fecha fue instituida en 1994 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el auspicio de Alzheimer’s Disease International (ADI), como una oportunidad para aumentar la conciencia sobre esta enfermedad y promover una mejor comprensión de las demencias.
La OMS describe el Alzheimer como una enfermedad neurodegenerativa progresiva que puede afectar la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, el aprendizaje, el lenguaje y el juicio. También puede estar acompañada de cambios en el estado de ánimo y el comportamiento.
Es la forma más común de demencia y representa aproximadamente entre el 60% y el 70% de los casos a nivel mundial.
El impacto tampoco termina en quien recibe el diagnóstico. En muchos hogares, familiares se convierten en cuidadores y asumen responsabilidades que pueden extenderse durante años.
Esta situación puede generar estrés, dificultades económicas y una transformación importante de la dinámica familiar. Por ello, abordar el Alzheimer implica también hablar de quienes cuidan.
¿Se puede reducir el riesgo de demencia?
Aunque no existe actualmente una forma de garantizar que una persona nunca desarrollará Alzheimer, diferentes medidas relacionadas con un estilo de vida saludable pueden contribuir a proteger la salud cerebral y reducir determinados factores de riesgo.
Entre las recomendaciones señaladas se encuentran mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física, controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol, evitar el tabaco, cuidar la salud mental y mantener vínculos sociales y actividad intelectual.
Atallah también resaltó la relación entre la salud cardiovascular, metabólica y cerebral. En este sentido, el Ministerio de Salud Pública ha fortalecido iniciativas como HEARTS, destinada a mejorar la detección y el control de la hipertensión y la diabetes desde el primer nivel de atención.
Una estrategia que incluye el envejecimiento saludable
El Ministerio de Salud Pública ha colocado el envejecimiento entre las prioridades de salud pública y ha impulsado la creación del Viceministerio de Bienestar y Longevidad Saludable.
La iniciativa busca articular políticas relacionadas con la prevención, la promoción de la salud y la calidad de vida durante las diferentes etapas de la vida, con especial atención a las personas mayores.
La propuesta integra aspectos como nutrición, actividad física, salud mental y prevención de enfermedades no transmisibles.
El objetivo no es únicamente aumentar los años de vida, sino favorecer que las personas puedan llegar a edades avanzadas con mayor autonomía, bienestar y dignidad.







