En Los Monegros el fuego ha hecho algo más que calcinar hectáreas de bosque y teñir los campos de ceniza. El incendio de Leciñena ha sacado a la luz también los vestigios de la Guerra Civil: cientos de metros de trincheras, pozos para tiradores, cuevas y fortificaciones que la maleza había ocultado durante décadas. Los guías que suelen mostrar el entorno, en el que se sitúan las trincheras de la ruta Orwell, sabían que las laderas y lomas están «repletas» de vestigios de los años 30 de difícil acceso. Ahora el fuego los ha dejado al aire, desnudos y ennegrecidos.
Un recordatorio del antiguo frente de Aragón.
El acoso de las llamas. Los Monegros, en Zaragoza, estrenó el mes de julio pendiente del fuego. Los últimos días de junio un rayo perdido (esa es al menos la teoría que manejan los expertos) desató un violento incendio forestal en Leciñena que en solo unas jornadas arrasó más de 3.500 hectáreas del entorno de la sierra de Alcubierre. No es el único incendio que ha sufrido Aragón, que en lo que va de verano ha lidiado con episodios similares, pero el de Leciñena destaca por algo: ha dejado algo más que laderas ennegrecidas y olor de la ceniza.
Recordando la Guerra CIvil. La noticia la avanzó Heraldo hace ya unas semanas, con las llamas recién apagadas: cuando las cuadrillas forestales del Bajo Jiloca recorrieron la zona afectada en el monte de Leciñena se encontraron con algo más que arbustos carbonizados, ceniza y rocas oscurecidas por el fuego. Donde antes había vegetación han asomado vestigios de la Guerra Civil que la coscoja, los pinos y el monte bajo habían ocultado durante décadas.

¿Qué ha aparecido? Heraldo habla de 500 metros de trincheras, una docena de pozos para tiradores, construcciones de abrigo, cuevas y estructuras que los combatientes de la Guerra Civil usaron como defensas. Su imagen es fascinante, pero probablemente no sorprenda a ningún experto en la contienda.
La ‘Ruta Orwell’, inspirada en los testimonios que dejó el escritor británico George Orwell tras su paso por la sierra de Alcubierre en 1937, recorre vestigios de la Guerra Civil repartidos por esa zona. Incluso los guías que acompañan a los turistas les recuerdan a menudo que las laderas están «repletas de trincheras». Hace dos décadas escasas los expertos analizaron y catalogaron los restos, pero buena parte de ellos quedaban en zonas de difícil acceso. Hasta ahora.
«Se ve claramente». Una de las personas que ya ha podido comprobar los efectos de las llamas en Los Monegros, sobre todo en Los Monchos, cerca del origen del incendio, es Fernando González Seral, fotógrafo y vecino de Leciñena. «Se ve con claridad que era una posición importante, con casamatas, puestos de tirador, trincheras y bastantes cuevas a un lado y otro de la colina. Todo estaba cubierto por la vegetación», comenta en una entrevista con Heraldo.
Los lugareños ya se encontraron con una imagen similar en 2019, cuando un incendio despejó también la maleza que cubría las trincheras y casamatas. Esa riqueza histórica se explica por el papel de Aragón y Los Monegros en la Guerra Civil: durante casi dos años, entre 1936 y bien entrado 1938, fue primera línea del frente. Uno de los combatientes más famosos destinados a la sierra de Alcubierre fue Orwell, alistado con las milicias del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y que relató su testimonio en su obra ‘Homenaje a Cataluña’.
Imágenes | Los Monegros-Consejo Comarcal y Gobierno de Aragón
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