El Popocatépetl es un «hombre» y «está enojado», dicen vecinos de volcán

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«Don Goyo está enojado porque no le pusieron su ofrenda», dice convencido José Luis en el poblado mexicano de Xalitzintla, al explicar por qué su vecino, el volcán Popocatépetl, ha estremecido la tierra y arrojado cenizas y rocas incandescentes.

Al igual que este comerciante de 55 años que prefirió no dar su apellido, miles de lugareños ven al coloso de 5,452 metros de altitud como un ser con alma y cuerpo, que se les aparece y tiene nombre y apellido.

Bautizado Popocatépetl («montaña que echa humo») en la lengua náhuatl de los aztecas, «Don Goyo» o el «Popo» son los otros apelativos de este monumento natural que encumbra la riquísima tradición oral de México.

Amanece en Xalitzintla, la comunidad más cercana al volcán, y José Marcos, de 77 años, va a trabajar la tierra indiferente a la espesa nube que sale del cráter. Cuenta que de niño la montaña, personificada en un hombre, llegó hasta su casa para pedir un vaso de agua y un taco.

«Le preguntamos: ¿Y usted quién es? Dijo: ¿No me conocen? Yo soy Gregorio Chino Popocatépetl, soy el volcán«, asegura Marcos.

Por eso, el 12 de marzo, día de San Gregorio Magno, se rinde tributo al volcán. Cientos de pobladores de la región llegan hasta el «ombligo», una saliente a 200 metros del cráter, a ofrendarle platillos típicos, tequila, mezcal, flores y ropas. También le cantan «Las Mañanitas».

Pero este año, ante el aumento de la actividad del coloso que en 1994 despertó de un letargo de casi siete décadas, las autoridades prohibieron el paso, para disgusto de los pobladores que advirtieron que eso enojaría a «Don Goyo».

«Habíamos organizado un evento muy bonito para celebrar el cumpleaños del Popocatépetl (…), se hizo poquito más abajo. Ya le hemos pedido a Don Goyo que nos espere al próximo año», comenta a la AFP Gumaro Sandre Popoca, alcalde de San Nicolás de Los Ranchos (estado de Puebla, centro).

– Pasiones de altura –

Isabel, dueña de un pequeño restaurante en Xalitzintla, afirma que de niña también vio la personificación del «Popo».

«Baja de la montaña, es alto, de cabello blanco y ojos verdes. Yo lo vi a los once años, me dio miedo, corrí a mi casa y me metí debajo de la cama», cuenta la mujer de 54 años.

Isabel omite su apellido y mostrarse ante las cámaras para que no la llamen «chismosa», pero gustosa narra las historias con aires de culebrón que protagonizan Popocatépetl y su vecina «la volcana», Iztaccíhuatl, y otros dos colosos de la zona, La Malinche y el Pico de Orizaba.

Según la leyenda prehispánica, «Don Goyo» era un guerrero enamorado de «Rosita» (Iztaccíhuatl), hija de un gran señor que prefería de yerno a otro hombre de mayor rango: el Pico de Orizaba, volcán llamado Citlaltépetl en náhuatl y la cumbre más alta de México (5.636 metros).

El receloso suegro mandó a Popocatépetl a la guerra confiado en que moriría; Iztaccíhuatl («mujer blanca») entristeció y durmió hasta la muerte.

Así la encontró el guerrero, quien la cargó en brazos y la llevó a la montaña, donde ambos fueron cubiertos de nieve hasta convertirse en majestuosos volcanes.

Isabel narra que entonces llegó Citlaltépetl furioso de celos. «El Pico era traidor y cuando se fueron a la montaña, le cortó la cabeza a Popocatépetl y por eso se formó el cráter».

– Guerra de tiemperos –

La vida en Xalitzintla, de unos 2.000 habitantes, gira en torno a los volcanes. Los muros están salpicados de imágenes de «Don Goyo» y «Rosita» con la nieve que los cubría antaño. Ahora apenas deja asomar manchas blancas.

Por eso, el «tiempero», especie de médium que asegura comunicarse con «Don Goyo», es un personaje influyente de la comunidad.

Otrora era uno solo, pero ahora Antonio Analco y Nazario Castro se pelean el título y el pueblo está dividido en torno a cuál de los dos tiene más poderes.

Ambos ancianos, que se dedican improperios, niegan esa versión y difieren sobre el actual comportamiento de «Don Goyo».

«No pudimos subir (para la ofrenda) y lo están provocando porque suben» a tomarse fotos y «empieza a tronar», dice Castro sobre personas que rompen el cerco de seguridad para difundir imágenes en redes sociales.

Analco sostiene en cambio que «son señales de la naturaleza», y que si bien algún día el Popocatépetl se «va a levantar», el coloso le avisará en sueños para poner a todos a salvo.