SANTIAGO (OIT Noticias) – La carga de trabajo, las jornadas prolongadas, la falta de autonomía, la inseguridad laboral y la violencia y el acoso son, entre otros, algunos de los factores de riesgo psicosocial que pueden afectar negativamente a la salud mental de las personas trabajadoras. Frente a ellos, la prevención debe actuar sobre la organización y las condiciones de trabajo, y no limitarse a medidas dirigidas a las personas, advierte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en una nueva nota técnica “La promoción de entornos psicosociales saludables en el trabajo: Avances y desafíos en América Latina”.
Según las estimaciones conjuntas de la OIT y la Organización Mundial de la Salud (OMS), cinco factores de riesgo psicosocial relacionados con el trabajo —tensión laboral, desequilibrio entre esfuerzo y recompensa, inseguridad en el empleo, jornadas prolongadas e intimidación laboral— se asocian con más de 840.000 muertes anuales en el mundo por enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales. Un 9,5 por ciento de esas muertes se producen en las Américas.
La evidencia también muestra la extensión de algunos de estos riesgos. Se estima que el 35 por ciento de las personas trabajadoras en el mundo trabaja más de 48 horas semanales y que casi el 23 por ciento ha sufrido al menos una forma de violencia o acoso durante su vida laboral. En las Américas, esta última proporción supera el 34 por ciento.
Cuidar la salud mental en el trabajo implica actuar sobre las causas de los riesgos psicosociales.
Carmen Bueno, Especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo e Inspección Laboral de la Oficina de la OIT para el Cono Sur
“Cuidar la salud mental en el trabajo implica actuar sobre las causas de los riesgos psicosociales. No basta con ofrecer respuestas individuales: es necesario revisar cómo se diseña, organiza y gestiona el trabajo, con la participación de empleadores y trabajadores”, señaló Carmen Bueno, Especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo e Inspección Laboral de la Oficina de la OIT para el Cono Sur.
Avances en América Latina
Durante la última década, varios países de América Latina han avanzado en el reconocimiento de la protección de salud mental y en la gestión de los riesgos psicosociales en el trabajo. Una nueva nota técnica de la OIT sistematiza, sin carácter exhaustivo, los progresos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Entre los avances se encuentran cambios normativos, metodologías para identificar y evaluar los riesgos psicosociales, instrumentos de prevención, acciones de inspección laboral y medidas frente a la violencia y el acoso. Organizaciones de empleadores y de trabajadores también han desarrollado iniciativas y herramientas en esta materia.
Sin embargo, la OIT señala que la gestión efectiva de estos riesgos continúa siendo un desafío. Una vez identificados, deben abordarse desde su origen, actuando sobre factores como las exigencias y responsabilidades, la carga y el ritmo de trabajo, la autonomía, la organización del tiempo y los mecanismos de supervisión y control.
Las medidas individuales orientadas al bienestar pueden complementar esta respuesta, pero no reemplazan las medidas colectivas y organizacionales destinadas a prevenir los riesgos psicosociales.
La nota también destaca la necesidad de integrar una perspectiva de género. Las desigualdades existentes en el mercado laboral pueden aumentar la exposición a determinados riesgos psicosociales, mientras que sectores altamente feminizados, como la salud, la educación, los servicios y los cuidados, presentan exposiciones relevantes a algunos de estos factores.
Además, la OIT subraya el papel del diálogo social para diseñar e implementar políticas de salud mental en el trabajo que respondan a los problemas reales y cuenten con la participación activa de gobiernos y de organizaciones de empleadores y de trabajadores.
La publicación de la nota técnica coincide con la conmemoración, el 10 de octubre, del Día Mundial de la Salud Mental, y pone el foco en una dimensión fundamental de la prevención: abordar los riesgos psicosociales con el mismo enfoque sistemático y aplicado a otros riesgos para la seguridad y la salud en el trabajo.
Actuar frente a estos riesgos con un enfoque preventivo y participativo contribuye a hacer efectivo el derecho fundamental a un entorno de trabajo seguro y saludable.








